Related Posts with Thumbnails

Las manos alzadas de un santo

Será como la gripe: al estar cerca de un santo, algo se quedará... y si ha estado 40 años... D. Stanislao Dziwisz me acogió muy bien en el palacio arzobispal de Cracovia. Es un hombre sencillo, amable. Yo era la primera vez que entrevistaba a un arzobispo; y no uno cualquiera. Conoció a Juan Pablo II casi como la palma de su mano: fue primero secretario del Wojtyła arzobispo de Cracovia y, después, del Papa con uno de los pontificados más largos de la historia...

Yo también tuve la inmensa suerte de saludar, una vez, a Juan Pablo II. Fue unos segundos. Medio minuto, quizá. Pero un momento que no podré olvidar. Y con ese momento -con la foto de ese momento-, empezamos la entrevista: "Non ai cambiato nulla!", me dijo... Bueno... entonces tenía 16 años: algo sí he cambiado... o no :) Sea como sea, me gustó su detalle. Al final, me regaló cinco rosarios bendecidos por su obispo, como le había llamado él.

Seguir Leyendo... 

Hace seis años, cuando el cortejo de cardenales y obispos, presidido por Joseph Ratzinger, se disponía a celebrar la Santa Misa por el alma del Papa fallecido, hacía horas que miles de fieles estaban en la plaza de San Pedro esperando ese momento. Algunos, espontáneamente –como obligados por un impulso del corazón–, no dudaron en proclamar la santidad de Juan Pablo II: “Santo súbito!”, rezaban las pancartas. Como sucediera en la Edad Media, era el pueblo –aquél al que tanto amaba el Papa Wojtyła– el que pedía a la Iglesia que fuera declarada la santidad de una de sus ovejas y –en este caso– gran pastor. Un deseo que se hizo realidad a partir del primero de mayo…

No obstante, posiblemente, quien más sentiría ese momento fuera Stanisław Dziwisz –D. Stanislao, como se le conoce en todo el mundo–, casi 40 años al servicio de Wojtyła. Gran esquiador de joven, quinto de siete hermanos, no había cumplido los veinte, cuando decidió entrar en el seminario. Ahí conoció por primera vez al profesor Wojtyła: “Era un hombre de profunda vida interior; un intelectual. Y a la vez nada distante y muy humano”. Ordenado en el 63, Dziwisz fue enviado primero a una parroquia polaca donde estuvo apenas dos años y después le pidieron que continuara los estudios de teología. Y así fue como, en el 66, el arzobispo de Cracovia se fijó en él y reclamó su presencia… Era un 8 de octubre que se le quedó gravado…

“Vendrás conmigo”, me dijo. “Aquí podrás seguir con tus estudios y me ayudarás”. Y me nombró su secretario personal.

No fue la primera vez en que le pidieron que hiciera algo que no tenía previsto, ¿no?

Bueno, efectivamente… En 1978 nadie podía imaginar que fuera precisamente mi obispo el que acabaría tomando posesión de la sede de Pedro. ¡Un Papa eslavo! Yo estaba emocionadísimo, como toda Polonia…, pero triste porque me daba perfecta cuenta de lo que se le venía encima. En realidad, quería irme, volverme a Polonia, pero él me pidió que me quedara…, como esa vez. “Vendrás conmigo”… y así fue. Hasta su muerte.

¿Qué recuerda de esas últimas horas? ¿Le lloró?

Sí, claro. ¿Cómo no íbamos a llorar los que estábamos tan cerca de él? En las últimas semanas le vi sufrir mucho; le costaba especialmente tener que quedarse sin voz, como cuando intentó dar la bendición “Urbi et Orbi”, desde su ventana, su última Pascua en la tierra: tan solo pudo susurrar un imperceptible “no tengo voz”, y dar la triple bendición con la mano… Sí, es 2 de abril fue un momento duro; pero a la vez, un momento de alegría, porque ya se había ido al Cielo. Cuando falleció, la oración que nos salió del alma no fue un réquiem, sino un Te Deum de acción de gracias. Dábamos gracias por el Papa que Dios había concedido a su Iglesia. De hecho, yo nunca celebré una Misa de réquiem para él: estaba seguro de su triunfo celestial.

¿Vio un gran cambio en el Wojtyła que llegó a ser Papa?

No, no. Karol Wojtyła fue siempre el mismo. No cambió cuando le nombraron obispo o cardenal; y tampoco lo hizo cuando pasó a ocupar la sede de Pedro. Era la misma persona. Naturalmente con una responsabilidad mayor, con más preocupaciones, pero el mismo de siempre. Y es que, en el fondo, su vida “exterior”, por decirlo de algún modo, crecía pareja a una gran vida interior, y de un modo muy natural. No tenía que cambiar porque era un hombre de mucha oración; también siendo joven: lo dicen sus compañeros y colegas del colegio, en el seminario… No lo digo yo porque haya sido su secretario casi cuarenta años y me sienta como en la obligación de hablar bien de él. Es que realmente era así: muy divino, y muy humano.

¿Podría hablarme un poco de esta humanidad?

Contrariamente a lo que se podría imaginar de un hombre tan conocido, Juan Pablo II era muy sencillo en el trato, no exigía gestos de servicio, tenía muy buen humor… Un hombre normalísimo. A menudo, por ejemplo, cuando volvía de las  audiencias, antes de sentarse en la mesa para comer, se dejaba caer por la cocina para lavarse las manos y ver qué habían preparado las hermanas…

¿Le gustaba la comida?

Bueno, en realidad eso lo hacía para estar con las que estaban ahí: tenía un trato muy familiar con quienes vivíamos más cerca de él. De hecho, no solía saber qué comía: excepto al final de su vida, no tenía especiales problemas para comer… Eso sí: le encantaban los dulces y el café. Por lo demás: cualquier cosa.

Pues en Italia hay muy buenos cafés…

… y los disfrutaba… También era muy propio de su humanidad la gracia y el humor que tenía. ¡Cómo se reía en los primeros años de los encuentros UNIV, en Semana Santa! Le encantaban los chistes: en Cracovia hay un viejo obispo que, cuando iba a Roma, venía con un cargamento de chistes para contárselos al Papa. Le gustaba reírse, estar con la gente, cantar… Y cuando podía –que no era muy a menudo– disfrutaba viendo una película. A veces historias de la Pasión u otras que le hacían pensar y rezar, pero también otras como aquella serie italiana que tanto le divertía… ¿Cómo era…? ¡Don Camilo! Le divertía mucho. Sobre todo porque era un tema que él había vivido durante la Polonia comunista y lo conocía. Ten en cuenta que él era poeta, artista, escritor…; tenía muchos talentos que estaban presentes en su día a día.

Supongo que eran los mismos talentos que usaría para meterse en el corazón de la gente, ¿no?

Sí, pero sobretodo su “secreto” era cómo vivía inmerso en Dios: con su oración, con su contemplación, estaba continuamente con Dios, y lo notabas. Y la gente que le trataba, directa o indirectamente, sentía que en aquella persona había algo más…; este “más” era Dios. Amor hacia Dios que transmitía al amor hacia cada uno. Para él era importante todo el mundo: mayores, pequeños, pobres, ricos…; siempre veía a Dios en el rostro de los demás. Cuando tenía prevista alguna audiencia primero encomendaba a las personas con las que iba a estar, y después las atendía; ya fueran personas singulares o naciones enteras. Se lo oí decir una vez: “para el Papa, lo más importante es la oración. Esas manos alzadas que, como las de Moisés, sostienen a su pueblo”.

Así se prepararía, también, para los encuentros con millones de jóvenes en las JMJ…

Así es. Preparaba los discursos, se estudiaba el programa que se iba a seguir… Él siempre buscaba responder las preguntas de los jóvenes, y éstos notaban su sinceridad. Por eso era tan aceptado y querido. El Papa sabía qué tenía que decir a los jóvenes, cómo guiarlos, y ellos se daban cuenta de que estaba ahí para ayudarles y orientarles. Digamos que vivía tan metido en Dios, que no tuvo que aprender a meterse en el corazón de la gente, y todos lo notábamos.

A pesar de sus más de ochenta años, se le veía fuerte; joven, incluso

Una vez, dijo: “quien ama, no envejece”, y él amaba mucho. Por eso se mantuvo siempre tan joven de espíritu. Yo siempre digo que su fuerza también fue, ciertamente, física, pero sobre todo espiritual. Dicen que le gustaba la montaña, y es verdad; pero más que nada como excusa para estar en contacto con el Creador. Durante las caminatas, no hablaba: sí al inicio, cuando comíamos o nos parábamos pero, por lo demás, rezaba. En constante contemplación.

Parece como que fuera una oración muy extraordinaria…

¡No, no! Nada más lejos de la realidad. En esto también era un hombre muy normal… Quizá se podría considerar extraordinario cuando quería tener unos ratos solos en la capilla…; cuando estaba ahí, le oíamos cantar o hablar al Señor en voz baja… posiblemente sin saber que alguno le espiaba… Son los dones que Dios otorga a las personas santas.

De todos modos, también los santos han tenido defectos; ¿qué era lo que más le molestaba de sí mismo, al hombre Karol Wojtyła?

Bueno… seguramente será parte de su vida interior la que tendríamos que escudriñar… Al principio, se retrasaba en las cosas previstas, pero con el tiempo llegó a ser muy puntual y muy ordenado; incluso durante los viajes: el Via Crucis, los viernes; la hora de adoración, los jueves… Nunca se saltaba nada: –Santo Padre, hay que ir a… –Primero la oración, decía… Sinceramente, por más que intente buscar debilidades suyas, ¡no las encuentro!

¿Lo vio, alguna vez, triste?

¿Triste? Había cosas que le entristecía, pero yo diría que lo vi normalmente muy alegre. Él, por esa capacidad de meditar las cosas, de hablarlas con Dios, conseguía un distanciamiento –por decirlo de algún modo– que le transmitía mucha paz y serenidad. A veces le hemos visto muy enérgico al decir las cosas, pero siempre con argumentos, nunca con emociones. Pero hablaba fuerte y claro: como aquella vez, contra la mafia siciliana, advirtiéndoles sobre el juicio final; o al presidente de los Estados Unidos de entonces, o al de Irak: “¡Yo conozco qué es la guerra! No comencéis una nueva, que con la guerra no se resuelve nada”… Y tenía toda la razón, lo estamos viendo hoy, aún: tantos años, tantas muertes…

Recuerdo una vez, en San Pedro, en que remarcaba el que “había sobrevivido la guerra”…

Sí: después del ángelus. Hablaba desde la experiencia de un polaco que había sufrido en su propia carne dos totalitarismos. Y hablaba, también, un hombre que tenía una gran visión de futuro que al final ha resultado ser profética… Como la oración por la paz, en Asís, que tampoco fue comprendida por muchos, aunque entendida por otros, como el mismo Ratzinger: no es cierto que se opusiera… Así como para algunos era difícil seguir el ritmo del Papa, su sucesor lo entendía perfectamente.

Otra lucha que libró fue la de las raíces del viejo continente. ¿Cómo veía Europa?

Cristiana, sin duda. Negar las raíces es negar la propia alma de Europa: eran los cimientos, lo que estaba en juego, no la opinión personal de un Papa. Europa negaba lo que hoy sería clave. Necesita recuperar los valores que la han hecho tan grande.

¿No le entraba el pesimismo ver cómo tantas veces no se le escuchaba o los medios no colaboraban en su misión?

Karol Wojtyła nunca se dejaba llevar por lo que dijese la prensa. Sabía perfectamente que una cosa era los juicios de los medios, y otra muy distinta lo que realmente quería y pensaba la gente, también los no católicos. Por eso, nunca dejaba espacio al pesimismo… Hoy podemos ver que estamos muy envueltos de un gran relativismo y una falta enorme de valores morales; no obstante, yo también soy muy optimista. Veo una fuerza regeneradora que lleva al cambio. Es la nueva primavera de la que tanto habló Juan Pablo II.

Un Papa que rezaba mucho, que amaba; artista, divertido…, pero ¿qué es lo que le hizo un Papa tan grande?

Son muchas cosas, como tú bien dices. Era un Papa que tenía un gran corazón y supo darlo con gran generosidad. A Dios y, por Él, a todos y cada uno. En las audiencias, en los viajes, en encuentros ocasionales… Era un Papa que con los gestos y con las palabras –con su presencia– a su vez hacía muy presente a Dios en el mundo. Un Papa que Dios nos ha dado tantos años… son razón suficiente para cantar ese Te Deum, el día de su fallecimiento, ¿no te parece?


Share/Save/Bookmark

Una arquitectura para la humanidad

Cameron Sinclair es un arquitecto inglés afincado en los Estados Unidos, co-fundador de la organización sin afán de lucro Architecture for Humanity, con la finalidad de construir necesidades arquitectónicas en zonas afectadas por desastres naturales. Estuvo hace poco en la UIC, para dar unas clases en el máster International Cooperation: Sustainable Emergency Architecture. Ana Cañizares -colega de profesión- y yo le entrevistamos en el plató de la UIC. Aquí os dejo un resumen en vídeo de lo que próximamente publicaré para el Newsuic.


Share/Save/Bookmark

Eugeni Bregolat: "Lo que ocurre en China cambiará la historia del mundo"

Este entrevista la hice hace ya un tiempo, en mayo-junio de 2007... Fue una de mis primeras, publicada en el Newsuic número 15: Eugenio Bregolat había ido a la UIC, donde presentó su libro La segunda revolución China, en la que emulaba -con una portada con dos gatos, uno negro y otro blanco-, un proverbio chino: "¿Gato negro o blanco? ¡Qué más da! Lo importante es que cace ratones", que hace referencia a lo pragmáticos que son los chinos (hoy, con las compras de deudas que están haciendo, se ve mucho este ser pragmáticos).

Me acordé de él porque leí la noticia de que acababa de ser nombrado, por tercera vez, embajador de España en China. En el momento de la entrevista era embajador en Andorra. Aquí os la dejo y, aunque en catalán, creo que se entenderá...

Bregolat era un enamorado -y un experto- de esa república popular... Hoy, el destino o la providencia, ha querido que vuelva ahí...

Seguir Leyendo... 

“Gat negre o blanc? Tant li fa! L’important és que caci ratolins...”: així diu el proverbi xinès que Eugeni Bregolat (64) fa servir per parlar del pragmatisme de la Xina. I no ho fa en va. S’ho coneix com si fos la seva ombra: va arribar a aquest país com ambaixador d’Espanya, en el momento just: dos anys després serien els successos de Tiananmen (1989) i allò va forçar un procés de canvi econòmic i social que ja havia començat. Xina s’obria camí cap un futur totalment nou. I tot –diu–, per culpa o gràcies a un “homenot de poc més de metre i mig d’alçada” a qui Bregolat considera com “un dels personatges més importants del segle XX”: Deng Xiaoping. 

Ha treballat a Xina, Indonèsia, Rússia, Canadà... i ara Andorra: quin país li sembla més Interessant?
Xina, sens dubte. Jo hi he pogut viure en dues dècades diferents i he estat un observador directe del gran salt que ha fet en aquests temps. Ho he viscut en primera persona, i realment em considero un observador molt afortunat: el que està passant en aquestes dècades canvia la història mundial. Saps què vol dir això?

Bé, potser no ens n’adonem del tot...
Pensa que el que tots els països han fet en una evolució de segles, Xina ho ha fet en gairebé trenta  anys! El seu PIB s’ha multiplicat per 8 o per 10 en tres dècades i amb uns altres trenta anys podria tenir el més gran del món; la renta per càpita està en uns 2.000 dòlars, tretze vegades més que aleshores; la pobresa ha disminuït en 500 milions de persones; avui hi ha un gran nivell sanitari i educatiu; augment de l’esperança de vida... És el mateix país, però com si fos un altre. Això és com un miracle, i tot gràcies al geni polític de Deng Xiaoping.

Però, la gent –el poble– n’està contenta?
Digues-me quin país ha fet aquest  canvi, i en parlem. De fet, si es fessin eleccions democràtiques, jo crec que el Partit Comunista sortiria elegit amb una àmplia majoria. És veritat que segueix havent-hi pobresa, però ja avui hi ha una gran quantitat d’empresaris privats que són veritables capitalistes, i, a més, estan inscrits a les files del PC! Avui el poble xinès viatja, estudiaa l’estranger, té un mòbil, Internet...

... Encara que sense gaires llibertats.
Sí, és veritat. Però, d’altra banda, el govern de Xina ha entès que si no obren la mà, no aconseguiran aquella evolució que volen. L’Estat està convençut que una certa llibertat d’expressió és important; de fet, avui la major part dels mitjans de comunicación són privats; sense subvencions, el que vol dir que han de treballar-s’ho per captar els lectors, dient el que els agrada sentir, el que no diuen els altres.
S’està constantment tantejant quin és el límit de la censura, fins a on es pot arribar. Amb Internet passa el mateix: seria com posar portes al camp. Tot i la censura, un internauta una mica hàbil, pot fer el que vulgui... És el preu que ha de pagar el govern, si volen aconseguir els seus objectius principals.

I quins són aquests objectius?
El Comunisme, la situació ideal: la gran Esperança Comunista.

Ara sí que no entenc res!
No és el socialisme del monopoli de la propietat pública i dels mitjans de producció, del centralisme de l’economia, sinó el socialisme de Deng. És a dir, Xina ara està en una fase inicial que pot durar uns 100 anys. I aquesta fase és essencial perquè hi hagi un equilibri econòmic i social. Després vindrà la fase intermèdia i, finalment, la madura. Total..., uns 300 anys. És en aquest sentit que podem parlar de socialisme i no capitalisme.

I s’ho creuen?
Suposo que algns sí. El mateix deia Marx, el que passa és que Rússia no ho va saber fer. Gorbatchev no es va adonar que el partit és l’instrument esencial per evolucionar i, en canvi, se’l va carregar d’arrel. Deng va entendre que socialisme i nacionalisme anaven de la mà. Per això va proclamar que tot el que contribuïa al desenvolupament del país, a millorar el benestar del poble, valia per aquesta fase inicial.

I en cap moment pensen en la democràcia?
Estan creant la base perquè un dia pugui haver-hi un teulat democràtic: classes socials, educació, informació... Si arribaran o no a aquest teulat, no ho sabem. No exclouen la democràcia, però seria una democràcia a la manera que a ells els sembli; en tot cas, sempre diferent a la nostra. No volen, de
cap manera, una democràcia liberal, però sí un país ric i fort.

Realment és un país de contradiccions...
Sí, i per això mateix apassionant.

Hi tornaria?
... Quan em jubili –que els diplomàtics podem esperar fins els 70–, m’agradaria fer com els vells funcionaris xinesos, que fugien de la lluita revolucionària, del poder i la democràcia: es retiraven al camp, per escoltar ocellets, mirar com plou, i escriure... i contemplar.

Entrevista a Eugeni Bregolat


Share/Save/Bookmark

Bon Nadal! / ¡Feliz Navidad! / Buon Natale! / Merry Christmas! / Joyeux Noël!



Share/Save/Bookmark

A vueltas con un "hombre del tiempo"


En Tomàs Molina, en la realitat, és com se'l veu a la "tele": simpàtic, i atent al que li demana el seu interlocutor. Casat i amb tres fills és un home molt familiar. Vaig estar amb ell el passat 27 d'octubre, i vam estar parlant de moltes coses: del temps a TV3, del canvi climàtic i dels últims desastres naturals que hi ha hagut al món, de l'última gran nevada... i també de Déu. Ell -creient- va fer broma quan vam recordar les oracions del conseller Baltasar a la Moreneta per a què plogués: "hi va resar, i no va parar de ploure... ¡sort que hi va anar! Si no, encara hi seríem"... Què diu del seu doble i el "minimolina"? "És d'aquelles coses que t'has d'acostumar i deixar... Quan ets conegut, has de renunciar a una part de tu, perquè ets dels altres... No es pot comparar en ser pare, però s'hi assembla. Santa paciència! Ep! Però que consti que no m'agrada, eh! Les coses com són... El que passa és que els funciona i no m'acaben de matar... Per mi, quan pugui, li poso arsènic...". Amb un somriure.

Us la deixo tot seguit, sencera i tal com va sortir publicada al Newsuic.

Seguir llegint... 

D’una pel·lícula, fàcilment recordem la banda sonora que l’ambienta. La del temps a TVC, també és d’aquestes: un “tirururí...” i, abans, una empresa petrolífera que ens l’oferia... Ser home del temps és ser un dels personatges més vistos dins d’un dels programes de màxima audiència de la televisió a les nostres terres. En Tomàs Molina (47), físic i periodista, hi porta més de vint anys parlant-nos del que farà...: un pronòstic que “respon a una equació molt complexa, amb moltes variables meteorològiques que depenen unes de les altres...”. Fa pocs dies el vam tenir a la UIC, per inaugurar el Taller Vertical, i parlar-nos de climatologia i del seu paper d’home del temps.

Què és millor, un periodista científic o un científic periodista?

El que cal és voler fer bé la tasca que fas... Quan un fa ciència i societat ha de fer concessions per les dues bandes: has de poder simplificar, però també cal ser rigorós. És un equilibri necessari per comunicar: la gent t’ha d’entendre si no, no hi ha comunicació... És com una “digestió” prèvia: mirar de fer-se entendre, sense renunciar a nomenar coses que, d’entrada, poden semblar més complicades, com ara parlar de les “línies isòbares”.

Això és el que fa que sigueu tan vistos?

Sí i no. A mi em sembla que a TV3, a més de fer un programa d’informació, hem fet un espai amb el que la gent s’identifica, i a nosaltres ens relaciona amb ella... De vegades dic que el nostre secret és el “veus?!”

...

Si avui surts al carrer, i notes que fa fred: “ui, quina fresqueta aquest matí!”... i després poses la tele, i l’home del temps de torn et diu: “quina fred ha fet aquest matí!”... “Veus?!”: et sents reafirmat en allò que tu has vist... Crec que ho aconseguim bastant perquè tenim contacte amb gairebé tothom.

Però de vegades no s’encerta...

Pot ser, efectivament, que no s’encerti del tot, però això no vol dir fallar. El temps és una evolució de moltes coses. Si el mapa s’equivoca, m’equivocaré jo, perquè nosaltres interpretem el que diu el mapa. Si no ho tenim clar, ho compartirem amb tu; i si s’apropa un pont o vacances et deixarem clar que no ho tenim clar, i t’ho ensenyarem i t’explicarem perquè pot passar això o allò altre. És el que jo en dic la “responsabilitat del pronòstic”: el socialitzem. Així, o donem quelcom perquè s'entengui el perquè de la pluja del matí o de la tarda, o la gent tendeix a oblidar-ho.

En quin percentatge d’encert ens movem?

Si hagués d’encertar el temps de tot arreu en concret, et diria que mai, però les prediccions que fem entre avui i demà estan molt per sobre del 90% d’encert; lògicament, a mesura que passen els dies, aquest percentatge disminueix, però només el sisè dia ens movem per l’ordre d’un 60%... De fet, ara s’encerta més el sisè dia que quan jo vaig entrar s’encertava el demà passat.

És entretingut ser home del temps a Catalunya?

És bastant entretingut: aquí passen força coses. També tenim grans tempestes, tornados; fortes nevades; pluges gairebé monsòniques, amb més de 400 litres per metre quadrat en alguns indrets... Molt de temps fa sol, però desgraciadament encara ens morim per la meteorologia. Òbviament no són fenòmens tan potents com poden tenir als Estats Units, però a l’hora de la veritat, t’és igual si ha estat un tornado gran o petit el que t’ha destrossat la casa, no?

Durant la nevada del passat març sí que hi vau estar força, d'entretinguts...

Sí; era una nevada que es va pronosticar... Potser ens vam equivocar una mica en la cota, que vam dir 200 metres i va acabar a zero... però amb aquests número, són coses que et pots esperar. El problema és que després de tot se'n fa molta controvèrsia política. Però és que a tot arreu, quan neva i no n'estem acostumats, hi ha ko's. I aquí, hi ha una espècie de mania de "nuevos ricos" de que tot és culpa del govern, i no crec que sigui així. Si les carreteres estan col·lapsades, vindran a netejar-ho, però si hi ha cotxes, serà més complicat...

Encara que ja no ens empaiti la sequera, seguim tenint problema de l’aigua?

Es repetirà. No és sols una qüestió de si plou o no... L’aigua és un recurs cada vegada més demandat, perquè som més gent. A Barcelona, durant els mesos de sequera de fa un any, vam aconseguir baixar la mitja a 100 litres per persona i dia, quan l’habitual ronda els 150. Ja no es podia reduir més! Calen noves infraestructures de l’aigua, i aquest és el paper, per exemple, de les dessalinitzadores, però que, d’altra banda, són tremendament cares: d’on sortirà l’energia que necessiten, aleshores? En el fons és un replantejament de la nostra manera de funcionar. Avui tenim la sensació de que tot és màgic, i cal tornar a pensar si ho necessito realment, no si m’ho puc pagar...

Això ens porta a parlar, també, del canvi climàtic; existeix, realment?

Sí: és una realitat que està passant, però no ens ho hem de prendre com un cataclisme, sinó com una realitat a la que ens hem d’adaptar, i ja està. La terra s'ha escalfat, i això fa que canviïn els entorns: avui tenim el mosquit tigre, i abans no n’hi havia; ens hem acostumat a sentir el crit estrident del lloro, enmig de l’eixample: abans era impensable... I d'altres indrets històricament més freds com Polònia o Noruega acaben sent més turístics a l'estiu perquè ni hi fa fred, ni l'aigua del mar tampoc no és molt freda: hi ha més oferta turística. És un fet. Com que també és un fet que totes les estacions que tinguin la cota baixa per sota els 1600-1800 metres, ja no tenen futur.

De vegades, però, pot semblar massa exagerat, com Una verdad incómoda...

El documental d’Al Gore va portar una cosa al debat mundial, i això no és gens trivial. Que tothom en parli, ja és molt: crec que sí es mereixia un premi Nobel... És veritat o mentida? La pujada dels nivells dels oceans és molt probable; de fet, ja està passant en alguns indrets. Per nosaltres potser no és important, però per algunes illes sí... És difícil posar d’acord a tot el món: hi ha molts de lobbies, controvèrsies, punts de vistes diferents... de tot; però la realitat és la realitat: hi ha escalfament i el món està canviant. És bo o és dolent? Tant li fa. D’aquí a trenta anys no seré com als 45.  Et faràs gran... vulguis o no vulguis; per tant, hauràs de fer una vida que t'hi permeti arribar. Serà millor o pitjor? M’és igual. M’hi hauré d’adaptar, això sí.

Entrevista a Tomas Molina


Share/Save/Bookmark

Barça y belleza...


Hace un tiempo, cuando el Barça ganó la Champions en Roma y Guardiola se mostraba como el mejor entrenador que ha tenido el equipo en mucho tiempo (aún le faltaban unas cuantas copas más para ganar esa temporada), nadie negaba el arte que salía del juego del F.C. Barcelona. Entonces, publicamos un artículo en el Newsuic del profesor de la UIC Ignasi de Bofarull. No obstante yo, como redactor jefe, tuve que recortarlo porque no entraba entero. Hoy, pocos días después de ese fantástico 5 a 0 contra el Madrid, en el Nou Camp, he pensado que era un buen momento para publicarlo entero. Pienso que explica muy bien cómo es el juego del Barça: deporte y belleza...

Seguir Leyendo...

Para empezar debo decir que estoy fascinado por el Barça. He perdido la distancia y mis consideraciones pueden ser más las de un seducido hooligan ante el televisor  que las de un analista  distante y prudente. También es verdad que como el cronista andan muchos más por ahí sedientos de fútbol celestial  para expresarme con las palabras del ensayista y novelista Luis Racionero.

Y es se ha hablado del fútbol como espectáculo, como fenómeno de masas, como símbolo de enfrentamientos tribales, sin embargo poco habíamos oído hablar del fútbol como una obra de arte hecha de inteligencia, armonía y proporción.  Tras la final de Roma y después de conseguir tres copas en una misma temporada vale la pena seguir de cerca este cambio. Al Barcelona se le ha identificado con el auténtico fútbol, aquel deporte lleno de audacia que ataca y ataca  de un modo creativo frente a otro fútbol más de contención y confiado al músculo. El Barcelona destaca frente a  un fútbol basado en  la fuerza y, en una palabra, más llamado a la destrucción. Una destrucción que sabrá encontrar un resquicio en un contragolpe para, rácano, conseguir un gol decisivo con poco riesgo. El Barcelona ha ido por otros derroteros, ha proporcionado felicidad a sus aficionados y a los que no lo eran y  ha inclinado a los seguidores de otros equipos y a periodistas de otras latitudes a descubrir en el Barcelona belleza y arte.  Tras la final de Roma y repasando la prensa de la capital de España y también la británica, nada sospechosas ambas de mirar al Barça con percepciones de supporter, se encuentra ese juicio unánime: El Daily Mirror señala que el “United jugó como hipnotizado por la belleza creativa del Barça…”. The Times observa  que el “Barça elevó este deporte al arte más sublime”. El Marca dice simplemente “este equipo es una obra de arte” y el otro diario deportivo madrileño, el As, es aún más contundente: “Pues sí, la perfección existe”, refiriéndose al Barça de la final de Roma.

LigaImage by tpower1978 via FlickrLa pregunta es si todos estos calificativos son exagerados. No lo sé: quizá.  Periodistas deportivos de más rincones del mundo apuntan en la misma dirección. Parece cómo si con este Barça se hubiera descubierto una nueva apuesta futbolística. El cronista que esto escribe afirma sentirse aturdido y además falto de paladar para apreciar este nuevo fútbol. Y es que hay quien afirma que emerge un nuevo estilo de juego en el Barça que va a lograr que el fútbol vaya a más, imitado por otros clubes y selecciones nacionales.

Dicen que este modo de jugar va a hacer ganar al fútbol en general frente al no-fútbol de patadón y tente tieso, físico y  de cerrojo. César Luis Menotti señala, desde Argentina,  “que ganando el Barça ganamos todos los que amamos al futbol”.  También otros comentaristas señalan que este Barcelona va a hacer escuela, va a marcar un modelo de gestión, una forma de trabajar la cantera. Y ahí nos encontramos con los  siguientes peldaños: el papel de la Masía, la apuesta holandesa de las últimas dos décadas y la personalidad del entrenador Pep Guardiola.

La Masía ya no puede pasar desapercibida como escuela de fútbol y también de humanidad. Los expertos señalan que los jóvenes que pasan por la Masía aprenden a ser técnicos futbolistas del tiki-taka pero también personas. Si nos acercamos a Iniesta, Xavi, Messi parece que no estamos ante petulantes futbolistas que nadan en el lujo, la prepotencia y la frivolidad. Ni desde luego son jugadores de choque: ¿son quizá artistas?  Parece claro que desde el lejano Milla hasta los Xavi y Iniesta de hoy hablamos de “peloteros”, tal como se señala en el argot futbolístico, que siguen la línea iniciada por Cruyff, seguida por Van Gaal, Rijkaard y confirmada por otro alumno de la Masía y de la línea holandesa: Pep Guardiola. Llegar a Guardiola supone empezar a constatar que esta belleza no se improvisa, que no es una inspiración de jugadores tocados por las musas. Que no es azar. No; tras este Barça está Guardiola, un maestro exigente que habla de esfuerzo, humildad y fe en la victoria. Un maestro en sentido clásico, un maestro que educa y lleva a la excelencia a sus alumnos. Que sabe sacar lo mejor de ellos, de cada uno, conociéndoles y haciéndeles mejorar:   no hay más que ver los manteos de que fue objeto por parte de sus “alumnos”. Este Barça cree en sí mismo, y, de la mano de su entrenador, verdadero coach en sentido psicológico, crece en solidaridad y espíritu de equipo. “Si el Barça piensa, el público sonríe” afirma Guardiola. Si el Barça crea, me gustaría añadir, el público es feliz con la obra de arte, con la belleza, que nace  en el terreno de juego.  Pero no me hagan caso: estoy enajenado de tanta felicidad.


Share/Save/Bookmark

El Papa, il portavoce y la ambigüedad...

Dije que había hecho una entrevista a Joaquín Navarro-Valls; dije que saldría publicada en dos medios (Newsuic y MC). Lo dije... y así ha sido. Lo que no fue es que la corta -la del periódico de la UIC- saliera en junio. Finalmente vieron la luz casi a la vez. Alguna de las cosas que salen en ésta no salen en la otra. Y -lógicamente, porque es más larga- viceversa.

Salieron a relucir muchas anécdotas del día a día de Navarro-Valls con el Papa. Sobre todo con Juan Pablo II. Y también cosas del trabajo como portavoce vaticano. Sobre la claridad del Santo Padre en una época de ambigüedad, su feeling con los jóvenes, su humor, su seriedad, su laboriosidad...

Joaquín Navarro-Valls ha sido un hombre cuyo paso por la historia -"vivía la historia cuando la historia estaba dándose"- le ha hecho una persona madura y reflexiva. Cuando tuvo que anunciar que el Papa estaba muriendo, me sorpendió gratamente cómo todos los medios hablaron de él: de su profesionalidad, de su elegancia, de su siempre estar dispuesto a lo que quisieran preguntarle...

Pues bien, a ese hombre tuve ocasión de entrevistar y os dejo la versión completa de Mundo Cristiano y la de Newsuic, en pdf, al final. Ya me diréis qué os parece.

Seguir Leyendo... 


Fue la sombra del Papa durante más de veinte años. Médico por vocación, allá por el año 70, se trasladó a Roma para tener un año sabático; y –como le ocurre a quien no puede estarse cruzado de brazos– ejerció de periodista –su segunda carrera–, como corresponsal de ABC. Lo que nunca imaginó es que acabaría siendo su profesión… Fue la sombra y la voz… En esos años postconciliares, la Iglesia estaba convulsa. “El Papa era –y es– portador de un universo de valores que había que saber transmitir” y no se hacía; o no como los tiempos pedían. Cuando le propusieron ser director de la Sala Stampa dudó aceptarlo. Era entonces presidente de la Asociación de Prensa Extranjera en Roma y el futuro le cambiaba por completo. Cuando preguntó si podía decir que “no”, le respondieron: “a un Papa no se le dice que ‘no’”.

Joaquín Navarro-Valls (Cartagena, 1936), nombrado Doctor Honoris Causa por la Universitat Internacional de Catalunya, el pasado 6 de mayo, es un hombre con un corazón de metal. Como el bronce; se funde cuando se le acerca el calor. Señor, elegante. Serio y divertido a la vez. Duro y difícil de descubrir su interioridad pero frágil: es lo que tiene ese estar quasi in oculto detrás de un santo cargado de personalidad. Por eso, cuando le preguntaron sobre su estado de ánimo ante la inminente muerte de Juan Pablo II, le faltó esa voz que fue del Papa. Reservado para mostrar sus sentimientos, y siempre dispuesto a luchar de sol a sol para ser un buen profesional, en ese momento tenía que decir que su amigo Karol Wojtyła estaba falleciendo. Y la pregunta de su colega… sencillamente le pudo: “Nunca había visto al Papa igual”. Fue su respuesta.

¿Que si éramos amigos?…  ¿Qué es la amistad? ¿La mutua confianza? ¿Tener cosas en común? Desde este punto de vista, creo que no hay duda… Con toda la distancia y con todo el respeto que le tenía, estuvimos mucho tiempo juntos. En la salud y en la enfermedad; en el trabajo y en los viajes; en los momentos difíciles y en otros de más tranquilidad… Pero sobretodo por la propia generosidad de Juan Pablo II, que abría las puertas de su amistad y de sus reflexiones personales más íntimas. Si a eso se le quiere llamar amistad, pues sí: éramos muy amigos.

¿Le mostraba su afecto?
Sí, ¡claro! Por mencionar un ejemplo: mi padre enfermó gravemente y tuve la suerte de poder venir de Roma porque no había nada urgente en el trabajo, y estuve con él los dos últimos días. Cuando falleció, volvía yo de de la clínica, con mi madre y, al entrar en casa, sonó el teléfono. Lo descuelgo: “Come sta la mamma?” ¡Era el mismísimo Papa! “Bien, Santo Padre; triste, pero con fuerza. –Bueno; vamos a rezar juntos por ella…”

La sorpresa de su madre no debió ser pequeña…
No, claro…: “¿El Papa!”… Lo que más me impresionó fue cómo, con las veintiocho mil cosas que tendría el Papa en la cabeza, supiera que mi padre acababa de fallecer y consiguiera el teléfono y llamara en ese preciso instante.

¿Conocemos poco a Juan Pablo II?
Era una personalidad tan rica que no es fácil conocerla toda… Se ha escrito, pero queda mucho por decir. Por ejemplo, ¿era un hombre que decidía rápidamente, o digería las cosas durante años? Era más bien reflexivo… Lo que acabó llamándose la “jornada del perdón”, en el jubileo del año 2000, era un tema que estaba en su cabeza desde hacía seis años. Lo pensó, estudió los pros y los contras, lo rezó…

Algunos pensarían que la prensa lo podría aprovechar para atacar a la Iglesia, ¿no?
Sí, algunos pensaban así. Otros, le decían que sí, se podría hacer, pero después de un estudio exhaustivo de aquello por lo que se pedía perdón; otros no estaban nada convencidos… El Papa lo fue madurando y al final, lo hizo.

¿Cuál fue la respuesta?
No sólo se valoró y apreció mucho –tanto desde dentro el cristianismo, como desde fuera–, sino que con el tiempo hubo una reacción en cadena: países, instituciones de todo tipo…, que pedían perdón; a menudo no a Dios, porque no eran creyentes, sino a sus antepasados a los que supuestamente habían ofendido. Aquél acto tuvo mucho valor porque fue un Papa quien inició algo así.

¿Qué fue lo que más le impresionó de Juan Pablo II?
Era un hombre de extraordinario buen humor. No lo abandonó nunca, hasta el momento de su muerte.  La mayor parte de fotografías, filmaciones… que conservamos de él proceden de actos públicos, misas…; no son la mejor ocasión para mostrar toda su capacidad de buen humor. Había que verlo estando con él horas y horas, un día y otro, y en muchísimas otras circunstancias.

¿Era, esto, parte de su santidad?
Así, a simple vista, podría parecer que estar de buen humor forma parte de la peculiaridad de la persona… Pero a mí me parece que es una constante en la vida de los santos. A los 16 años es casi obligatorio tener buen humor: es como parte de la biología; a los 40, cuando hay algún problema profesional, un roce con la mujer, el hijo que me sale un poco rana…; entonces, es más difícil. Pero a los 80, mantener el mismo buen humor que cuando se es joven, teniendo el peso que tenía el Papa entonces, con todos los males que padecía… eso no podía proceder más que de alguien que se sabía creado por Dios –que no es fruto del ocaso, por tanto–, y esa convicción le daba un sentido muy optimista de la vida, algo que, por otro lado, es muy propio del cristiano y concretamente de las personas santas.

A veces se decía que, en sus últimos años de vida, el Papa exhibía demasiado sus achaques…
No creo que el Papa exhibiera nada, lo que pasa es que no estaba dispuesto a que sus límites le impidieran realizar lo que tenía que hacer. En una ocasión, alguien le dijo: “Santo Padre, estoy muy preocupado por la salud del Papa –Yo también estoy muy preocupado por la salud del Papa”, le respondió… Es decir, era plenamente consciente de los límites físicos que se le iban imponiendo, pero no reaccionaba con momentos de rebeldía interior, sino que los incorporaba a su misión pontifical. Y ya está.

Recuerdo una vez, en una de sus últimas apariciones desde la ventana de su habitación, que hizo un gesto con la mano, como quejándose…
Por decirlo todo: antes de salir por la ventana –yo estaba también con él–, podía decir alguna palabra. Así, claro: fiado que podría hablar algo, de repente se encuentra con que no podía. Se quedó bloqueado… De ahí ese gesto de contrariedad: “¡pero si hace cinco minutos pude decir algo!”.

¿Santo súbito?
No puedo decir que me haya sorprendido la rapidez con la que está yendo todo su proceso. Como tampoco me sorprendió que antes de que se comenzara se recibieran miles de mensajes que pedían una manifestación pública de la santidad de Juan Pablo II; también de personas que no eran ni católicas ni siquiera cristianas. Hubo la percepción virtualmente unánime de que había cumplido con su proyecto, por decirlo de algún modo. Al menos yo lo interpreto así: la santidad no es un capricho; no es una “santificación”, sino la certificación de que la persona en cuestión ha realizado en su vida el proyecto por el que había sido creado.

Un proyecto que le llevaría a quedar exhausto…
Sí. Había algunos días que acababa humanamente que ya no podía más. Y descansaba mucho menos de lo que habría sido necesario y conveniente para su salud… Algunas veces, cogíamos un coche don Estanislao, el Papa y yo, salíamos por una puerta lateral y…

¿Se escapaban?
Bueno, si quiere llamarlo así… Queríamos que descansara. Nos íbamos a un pequeño lugar no lejos de Roma, dormíamos ahí, y al día siguiente esquiábamos dos o tres horas… No se enteraba nadie más que las tres o cuatro personas que tenían que saberlo, y nos volvíamos a casa. Eso sí: yo me ponía de los nervios por medio del caos circulatorio de Roma, en un coche con el Papa, parando en todos los semáforos: “¡Dios mío! Con el Papa aquí, ¡verdaderamente esto es una página de la historia…!”.

¿No pasó nunca nada?
No, nunca, gracias a Dios. En excursiones por la montaña, a veces le reconocían, y le paraban: un niño en la cola del telesilla, una pareja que, en perfecto alemán entabló una conversación de unos minutos con él, en la frontera con Austria… Todo con perfecta naturalidad.

Ya se ve que, el suyo, era un trabajo muy variado…
Sí, la verdad; y ha sido un trabajo apasionante. Muy intenso, pero apasionante y extraordinario. Profesional y personalmente. Estaba conociendo la historia, mientras la vivía y eso es algo impagable.

¿Por qué cree que Juan Pablo II se fijó en un hombre que, al fin y al cabo, no dejaba de ser un periodista más?
No lo sé. Ni lo sé, ni nunca se lo pregunté. Cuando me llamaron al despacho para decirme que el Papa quería comer conmigo, yo no me lo creía: pedí a mi secretaria que comprobara si era cierto. Y cuando el Santo Padre me lo propuso, dudé aceptarlo; y una vez que lo hice me di cuenta de que tenía que cambiar mis preferencias, mis prioridades… Entonces pensaba que era un trabajo fundamentalmente dirigido a la prensa y a los periodistas, pero enseguida me di cuenta de que no era así: era un trabajo para la opinión pública mundial. Tenía que dedicar mucho tiempo, pensando que cuando me levantaba, en Oriente hacía rato que se habían levantado y, cuando nos acostábamos, más allá del Atlántico tenían varias horas de trabajo por delante. Además, no se trataba de cambiar un sistema comunicativo, sino que en el fondo había que modificar una mentalidad ¡de siglos!

¿Y el Papa le entendió?
“Santo Padre –le dije–, ¿usted quiere, de verdad, que se mejore la comunicación del universo de valores humanos y cristianos de los que hoy el Papa y la Iglesia son portadores? –Sí, exactamente. –Pues entonces hay que cambiar bastantes cabezas… no las personas, sino los modos”. Lo comprendía perfectamente. No podíamos ir pensando que lo mejor es que nos dejaran en paz y que, al menos, pudiéramos hacer. Este es un ideal que, por lo menos yo, no comparto. Había que ser muy transparente.

¿No le vino nunca el pensamiento de “ya no puedo más”?
¡Muchas veces! A veces llegaba a un cansancio, no sólo físico, sino psíquico, por decirlo de algún modo… No sé si el Papa también –a una escala distinta–  se lo habría planteado alguna vez… Cuando esto se le presenta a una persona, lo que necesita es un descanso, de al menos 24 horas: caminar, leer… lo que sea. En alguna ocasión le planteé que había que ir pensando en mi relevo, y él me respondía con el mismo tono de humor de siempre: “mmm…; interesante que el doctor Navarro me diga que hay que pensarlo…: recuérdemelo dentro de cinco años”. Y así, ¡hasta tres veces!

¿Por qué cree que ha sido un Papa tan apreciado? ¿Mediático?
El truco de la buena comunicación está en tener algo que decir, y saberlo decir como hay que hacerlo. Juan Pablo II ha hablado muy claro en una época de ambigüedad, y eso era lo que atraía. No fue el Papa de la imagen, sino la persona que decía una cosa muy seria, en un momento preciso que era necesario que lo dijera; y además, lo decía muy bien.

“Muy bien”, porque sabía transmitirlo…
Porque sabía transmitirlo y se ponía, en cada preciso momento, en la mente de quien le escuchaba. El tono de su magisterio era este: muy distinto cuando estaba con los jóvenes que cuando hablaba en la ONU o en Jerusalén, o en la mezquita de Damasco.  Juan Pablo II no es que animara a los jóvenes, sino que les decía: “vosotros podéis ser mejores de lo que los demás os dicen que podéis ser. Vosotros sois muy superiores a todas las hipótesis sobre vosotros mismos y que la cultura os está mostrando”. “Sois muy superiores”: aquél lenguaje daba de lleno en la gente que lo escuchaba. Y, evidentemente, no todos eran católicos o cristianos en esas grandes concentraciones mundiales.

¿Se daba cuenta, el Papa, de la figura histórica en la que se convertía?
No lo sé; aunque lo cierto es que no se fijaba en eso. Su mente estaba tan focalizada en que tenía que hacer lo que creía que Dios le pedía, que los hechos  históricos, la figura histórica, lo que de eso iba a quedar… eran consideraciones que no interferían. Pero, efectivamente, este Papa ha tenido un papel muy importante en la historia del siglo XX; hoy día, no hay historiador del mundo que no acepte y vea, valore y estudie con atención lo que ha significado su figura.

También ha trabajado casi dos años con Benedicto XVI: ¿hay mucha diferencia?
Las comparaciones son muy arriesgadas… Intelectualmente, hasta cierto punto, el Papa actual es una persona irrepetible. Cada uno es como es, con unas diferencias inmensas; pero, a la vez, no podemos olvidar que Benedicto XVI, siendo cardenal, fue el primer colaborador que Karol Wojtyła llamó a Roma; que varias veces, cuando Ratzinger cumplió 75 años, pidió al Papa dejarlo marchar a Múnich, donde quería dedicar lo que él decía los últimos años de su vida, a leer y estudiar, y no lo dejaba irse. Además, Benedicto XVI es el Papa de toda la historia de la Iglesia que con más biografía a sus espaldas llegó a la sede de Pedro; de campos extraordinarios que van desde la teología ética a la cultura general… Y todo eso no significa que uno no sea polaco y el otro alemán, eso está claro…

Ha sido, usted, un hombre privilegiado
Bueno, Dios ha querido que así fueran las cosas… Ahora yo he vuelto a mi primer amor profesional. Tenía las baterías ya un poco descargadas y ahora las estoy cargando y he vuelto a la medicina, aunque en realidad no lo había abandonado del todo en estos años… Ahora, miro atrás y veo todo lo que he vivido y me parece increíble. Y no me cabe otra opción que agradecer esta posibilidad que ha habido en mi vida.



Entrevista a Joaquin Navarro-Valls


Share/Save/Bookmark

¿Quién es el hombre? Mis conversaciones con un viejo profesor

Esta es una entrevista que hice hace ya unos años. Salió publicada en el número doble de agosto-septiembre de 2008, en Mundo Cristiano. Esa fue la versión larga. Otra versión -más corta- salió en Newsuic. Y es que el entrevistado, Francesco d'Agostino -presidente del Comité Nacional Italiano de Bioética-, estuvo en la UIC para el congreso internacional sobre familia y sociedad. Estuve con él un poco más de una hora y, contrariamente a lo que uno se podría imaginar, fue un rato muy entretenido y, sobre todo, muy interesante. Pero bueno, no me enrollo, y os la dejo aquí, según una de las primeras versiones y cómo salió publicada.

Seguir Leyendo... 

Francesco d’Agostino (62) es uno de esos profesores que cualquiera hubiera deseado tener en la universidad. Alguien que, con su discurso, te hace pensar, pero que a la vez es consciente de  que puede aburrir y es capaz de reírse de sí mismo. El pasado 15 de mayo estuvo en Barcelona, en la Universitat Internacional de Catalunya, para dar la conferencia inaugural del Congreso Internacional sobre Familia y Sociedad, organizado para celebrar los diez años de la institución. “Elementos para una filosofía de la familia”: es de lo que habló. Del hombre y su ser naturalmente familiar, y del papel que tiene el Estado: “no puede calificar como familia algo que no lo es; su obligación es reconocer los roles familiares, y defenderlos”. Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Roma “Tor Vergata”; profesor visitante en París, Madrid, Buenos Aires, Pamplona…; presidente de la Union Internationale del Juristas Catholiques; miembro de la Pontificia Academia pro Vita y consultor del Pontificiu Consilium pro Familia; miembro, desde su creación en 1990, del Comité Nacional Italiano para la Bioética, del que asumió la presidencia un par de veces y hoy es Presidente Honorario… Autor de varios libros entorno a la bioética, familia y derecho, traducidos a idiomas del mundo entero. Con todo, está lejos de una altanería que podría ser propia de su largo currículo. Habla con claridad y sencillez.

¿Qué cree usted que está pasando hoy, con la familia?
En este momento histórico estamos asistiendo a un conflicto que va a marcar época: la batalla entre una visión individualista del hombre y una visión relacional. Yo estoy convencido de que la auténtica es la relacional, pero la otra es muy funcional, por decirlo de algún modo… y ampliamente extendida en el mundo anglosajón. Precisamente esta visión es la que está atacando la familia, por su clara naturaleza relacional. Es algo muy sutil: no un simple negarla, no. Sobre todo se confunde con formas de relación que lejos están de ser algo familiar.

¿Por qué este ataque?
La familia crea unos vínculos indisolubles que no puede crear cualquier tipo de relación. Tan fuertes que ni siquiera el divorcio puede eliminarlos: sí puede liberar del futuro, pero nunca del pasado. Y eso, para el individualista, es inadmisible. Por eso, no es difícil darse cuenta de que el gran triunfo del individualismo sería la destrucción de la familia.

¿Por qué dice “sería”…?
A lo largo de la historia, la familia ha sufrido deformaciones y violencia de muy diversa índole, y esto es parte del gran misterio del pecado que atraviesa la vida de la humanidad. El mal siempre está ahí, pero nunca podrá falsificar qué es realmente la familia. Es un tema muy importante no sólo por sí mismo: en mi opinión, salvar la relacionalidad (y en este caso, la familiar) es salvar la identidad del hombre y de la mujer de hoy y de siempre. Somos animales familiares; es algo que está en nuestra naturaleza. El hombre es persona porque habla; habla porque alguien le ha enseñado… ¡no puede haber un lenguaje individual!...; son relaciones gratuitas y el prototipo de la gratuidad es precisamente la familia. Por eso, si eliminamos la relacionalidad, perdemos la identidad y una serie de experiencias humanas fundamentales ligadas a esta gratuidad: la experiencia del amor, la belleza, la aceptación de la vida temporal (inicio y fin)

Así, también la muerte adquiere su sentido
Efectivamente. En cierto modo, toda la familia humana es llamada a la eternidad. Los padres aceptan más la mortalidad porque tienen cerca a los hijos y nietos y se entiende que esta vida se da y sigue adelante precisamente por esta donación. Para el individualista, la muerte lo es todo; lo destruye todo. Es un final. Por eso, luchar por la familia, no significa luchar por un modelo anticuado, tradicional, pasado de moda o “católico”. Significa llevar adelante la batalla de la identidad relacional del hombre, como verdadera y auténtica identidad humana. Por decirlo de otro modo: la lucha por la familia es la lucha por la felicidad; un empeño por garantizar la única y auténtica felicidad que el hombre puede conseguir. Cada uno de nosotros es feliz si puede compartir con los demás su propia felicidad… Y si es eterna, mejor. Basta ver un partido de fútbol, para ver lo que es la felicidad compartida.

Si esto es tan claro, ¿por qué hemos llegado al punto de negar a menudo estos valores?
Por un lado, la cultura moderna occidental está muy influida por la anglosajona, con una fuerte carga individualista. Además, en la economía política de hoy, el mero protagonista es el individuo, no es la comunidad. Existen economías alternativas que niegan el primado del individualismo, pero, desgraciadamente, son minoritarias… aún habiendo dado buenos resultados.

¿Y la secularización?
Sí, yo creo que es una de las causas principales de esta situación: la negación de la religiosidad. Y tiene su lógica: la fe es totalmente relacional. Para el cristiano, la oración más importante está muy lejos de ser individualista: “Padre nuestro”… Podría haber sido “mío”; pero no. Cristo dijo “nuestro”. Significa que yo debo rezar con mis hermanos, en comunidad. De hecho, también el Islam reza así. En la lógica de la fe, la fraternidad es un presupuesto porque hay un Padre común. La secularización es individualista porque niega la existencia de Dios y, negándola, cree simplemente en sí misma –en cada individuo–.

Ideología de género

¿Cree que hoy existen distintos modelos de familia?
Este es el gran tema de la ideología de género: el hombre o la mujer no nacen, “se hacen”… Pero volvemos siempre a lo mismo: es una ideología que tiene su origen en la pretensión individualista que dice: “yo elijo mi identidad”. Esto, biológicamente es absurdo e irreal. Nuestra identidad sexual está presente en todas nuestras células, no sólo en las sexuales. Es cierto que puede haber alguien con alguna anomalía sexual, pero siempre tendrá los cromosomas dominantes. Por eso, desde un punto de vista lógico no puede existir el andrógeno del mito griego, el hermafrodita. Psicológicamente es un signo de narcisismo infantil: el narciso se enamora de su misma imagen reflejada en el agua cristalina del río, y al quererse abrazar, se ahoga. Era la explicación que daba Freud y, en esto, tenía razón. Por eso, los que sostienen esta ideología, sostienen también que, si uno puede elegir su sexo, también puede elegir con quien “emparejarse”, sea o no del mismo sexo.

Pero, si como usted dice, estamos hablando de algo tan irreal, ¿por qué se promueve desde las altas esferas?
Porque es plenamente coherente con el individualismo. Si pudiéramos elegir nuestra sexualidad, seríamos señores de nuestra identidad… No es cierto, pero así lo piensan. El cambio de sexo, por ejemplo, es uno de los fraudes más graves de la mente: un individuo que no se reconoce, que se opera para cambiar de sexo… es un engaño: sigue siendo el que era antes, pero con una operación plástica que no le permite actuar como un hombre o una mujer real. Es un desastre. En este sentido, Zapatero ha tomado una medida inteligente: es algo mental, no es un hecho anatómico; pues basta con darle la “satisfacción anagráfica”, sin operaciones quirúrgicas; es decir, un simple cambio en el documento de identidad. ¡Y ya está!

Con esto, no se soluciona nada
Claro que no. Es una salida al ridículo. La realidad es otra distinta: así como para los animales la sexualidad es un hecho biológico, en el hombre tiene una base biológica, pero tiene, también, la necesidad de una elaboración antropológica. En esto, Freud dio una explicación muy buena, en mi opinión. Él decía que la sexualidad del niño cuando nace se manifiesta indiferenciada y genérica. A medida que va creciendo, se relaciona con el padre, la madre, los hermanos, etc., y va asumiendo su papel de hombre o mujer…

… y cuando los dos padres son del mismo sexo…
Se está experimentando en la piel del niño, y nadie sabe qué le puede suceder. Solo se ve que es algo muy peligroso. Hoy por hoy no existen pruebas definitivas de que la homosexualidad tenga una causa cerebral. Yo creo que la teoría freudiana que explica este hecho es una de las mejores: el niño acaba homosexual por una alteración en las relaciones del triángulo generacional; cuando hay, o en el padre o en la madre una alteración neurótica tal, que entra en un estado de confusión, de miedo sexual que lo lleva a tener miedo del sexo opuesto, y a identificarse con el suyo propio: el otro es peligroso, por misterioso. Eso no significa que sea materialmente necesaria la presencia del padre y de la madre. Es el caso de los huérfanos: una mujer viuda, habla del padre, y tiene que tener un profundo respeto por el sexo contrario de su hijo, para que pueda crecer en un estado de equilibrio.

De todos modos, se ha quitado la homosexualidad de la lista de patologías
Sí, y eso es un problema que se fundamenta sobre una hipocresía. Incluso Freud lo consideraba como una patología desde el punto de vista médico. Pero esto no significa discriminarlo, sino todo lo contrario. Como patología, la homosexualidad tendría unos derechos de atención propios de cualquier otra enfermedad del estilo. Pero esta banalización de lo que realmente es, le quita estos derechos. Y si negamos que sea una patología, ¿por qué no lo negamos, también, para la pedofilia, el sadismo, la necrofilia…? ¿Cuál es la finalidad? ¿El “todo va bien y no hay ninguna patología”? Afirmar esto es muy atrevido.

Bioética

En el campo de la bioética, ¿cuál será el tema más candente en los próximos años?
Lo estamos viendo últimamente en Inglaterra: la posibilidad de hacer lícitos los embriones híbridos, de humanos y animales. La cuestión está en que se quieren conseguir más embriones porque los sobrantes de fecundaciones artificiales no son suficientes. Por eso, comenzaron por fabricarlos. Ofrecían 250 liras esterlinas a mujeres extranjeras que “donaban” óvulos, con los que hacían embriones en probeta. Además, les pagaban todos los gastos de viaje y estancia. ¿No es un poco hipócrita llamar “donación” a algo que pagas? Bueno, el caso es que tampoco era suficiente: pocas mujeres, y muy caro. ¿Qué decidieron? Probar con óvulos de vaca y fecundarlos con esperma humano… Así se consiguen embriones a un coste bajísimo: ¡a qué lógica hemos llegado!

¿Y qué sale de ahí? 
Aún no podemos decir qué vendrá: están en los inicios. Algunos dicen que son experimentos condenados al fracaso, porque no viven. Pero el problema está en que aunque fuese un animal con alguna característica humana, la violencia infringida a la humanidad es incalificable. Nos encontramos ante una manipulación radical de la identidad humana. Y aquí no hay una vía intermedia: o la respetamos, o le hacemos violencia; no podemos hacerlo en parte. Este es el gran problema que la humanidad tendrá que afrontar en los próximos años.

Y todo ello, “porque es más barato”…
Los científicos implicados dicen que es un avance para la investigación, pero lo mismo decían los nazis. Hay muchos experimentos que hicieron con los judíos que han dado resultados excepcionales. Lo más atroz es que “gracias” a como encerraban a judíos en cámaras frigoríficas y les bajaban la temperatura lentamente hasta que morían, sabemos todo sobre la muerte por congelación. ¡Asesinando centenares de judíos! Se justificaban diciendo que los judíos no eran humanos mientras que estos científicos ingleses, también parten de la idea que la vida prenatal no es una vida humana auténtica.

¿No estamos entrando en un terreno en el que discriminamos a seres porque no son como queremos?
No sólo eso, sino que las consecuencias de este planteamiento atacan de pleno la esencia de la democracia de que todos somos iguales en dignidad, aunque distintos en funciones. Este, pienso que es el peor futuro que se pueda imaginar para la humanidad, porque la democracia se mantiene haciendo un equilibrio fragilísimo; es una especie de ficción.

¿Se puede hablar de todos estos temas –bioética, familia, sexualidad…– desde una visión no cristiana? 
Sí, soy católico, pero esto último lo decía Habermas, que no era precisamente cristiano. Y he hablado también de Freud. Hasta ahora he usado sólo unos parámetros antropológicos, no cristianos. Mejor, digámoslo de otro modo: el individualismo que subyace en todos estos problemas es una herejía cristiana: viene del protestantismo, que busca una relación individual con Dios. Es más, en la tradición oriental confuciana no existe el individualismo. Si bien es cierto que hoy la única fuerza cultural que habla de la antropología es el cristianismo, también lo es que es algo accidental en la historia. Del mismo modo como que durante el Renacimiento, el arte fue protegido por los papas: si no, el Renacimiento hubiera muerto. En este sentido, se puede decir que la antropología ha sido salvada por la Iglesia; pero es una salvación ocasional, no es un nexo necesario, pero históricamente ha sido así.

¿Cómo ve el futuro?
Aquí sí que sólo cabe una respuesta cristiana, porque sólo el cristianismo habla de la esperanza como virtud y más, como virtud teologal. Más allá del cristianismo o de las herejías cristianas, el futuro no existe. También el marxismo es una herejía cristiana: la liberación del proletariado es una forma secularizada del Reino de Dios. Y el Islam, y el judaísmo… Como cristianos tenemos el deber de la esperanza y del pensar que todo lo que sucede, sucede para el bien. Yo creo que, como todas las cosas antropológicamente falsas, caerá por su propio peso. Aunque a veces cae después de mucho sufrimiento, muchas vidas, mucho sacrificio… El ejemplo clásico es el nazismo: es falso objetivamente. Nadie demuestra que un negro, o un judío sea menos que cualquier otra persona… La esperanza nos dice que tarde o temprano todo esto, acabará.








Share/Save/Bookmark

La voz del Papa de los jóvenes

El pasado 6 de mayo, el que fuera el portavoz del Santo Padre durante más de 20 años, Joaquín Navarro-Valls, junto con el cardiólogo Valentí Fuster, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universitat Internacional de Catalunya. Por la tarde tuve ocasión de entrevistarle y hablamos de muchos aspectos del pontificado y la persona de Juan Pablo II. Navarro-Valls posiblemente fue, además de la persona que consiguió cambiar una mentalidad de siglos, el laico que más conocía al Papa Wojtila:
¿Fuimos amigos? Pues si por amigos se entiende una mutua confianza, el tener muchas cosas en común, entonces sí: éramos muy amigos. Pero sobre todo por la propia generosidad personal de Juan Pablo II que abría las puertas de su amistad y de sus reflexiones personales más íntimas"
Fueron veintidós años al lado de un Papa que se dejaba querer por los jóvenes porque sabían qué es lo que querían. "Vosotros podéis ser más de lo que la modernidad os dice que podéis ser"... era el mensaje de este Papa.

Si todo sigue según lo previsto, la entrevista saldrá, una en junio más reducida, en Newsuic, y otra un mes después, en portada de Mundo Cristiano. Por el momento, os dejo la entrevista que le hicieron en TV3. No tiene desperdicio.


Share/Save/Bookmark

Madre para todo


Nuria Chinchilla es, fundamentalmente una madre. Una de esas mujeres que sin pelos en la lengua, dice lo que hay que decir y cuando hay que decirlo. Tuvo un maestro, Juan Antonio Pérez López, profesor del IESE que le enseñó a no amedrentarse nunca ante los problemas que se econtraría al querer meterse en un mundo dominado fundamentalmente por los hombres: la empresa. Y lo consiguió. Chinchilla es la primera mujer que tuvo un lugar en el Top10 Management y es toda una eminencia cuando hay que hablar -por el mundo entero- de empresa, mujer, conciliación familiar-laboral... Y esta es la entrevista que le hice en octubre de 2008.

Seguir Leyendo...

Juan Antonio Pérez López, profesor del IESE Business School fallecido en accidente el año 1996, decía: “Si el S. XXI funciona será porque la mujer tendrá una participación mayor en la vida social”. Nuria Chinchilla, discípula de este profesor, lo corrobora. Con sus palabras –“hasta ahora, el mundo empresarial iba con un ojo tapado, el femenino. Hoy ve la realidad de un modo más completo”–; y con los hechos: profesora del IESE, en Barcelona; licenciada en Derecho; doblemente doctora en Economía y Management; asesora de distintos organismos, públicos y privados, así como de gobiernos tanto regionales como estatal; primera mujer presente en el Top 10 Management; profesora en más de diez escuelas de negocios en el mundo entero, conferenciante, investigadora… Y, sobretodo, madre. Esposa y madre que ha sabido, como ella dice, tener clara una “trayectoria vital en la que integrar, lo mejor posible, trabajo y familia”. De hecho, sus dos grandes áreas de estudio son precisamente la de esta conciliación y trayectorias profesionales. No en vano en la Escuela de Negocios de Standford han escrito un caso sobre ella, en el que la llaman la Juana de Arco de la Conciliación en España… Al recordárselo, simplemente responde, con una sonrisa que no le abandona nunca durante toda la entrevista: “Espero no acabar quemada como ella…”

Está claro que la entrada de la mujer en el trabajo ha sido un gran avance, pero algunos achacan la crisis familiar a este hecho.
Sí. Trabajar fuera de casa, tal como está pensada la empresa de hoy, es muy difícil. Venimos de un planteamiento decimonónico, donde el punto de vista del individuo es lo que prima, no el de la familia; de una época en la que el hombre trabajaba y la mujer se quedaba en el hogar. Pero esto ya es pasado. No obstante ¿qué ocurre cuando la mujer sale a trabajar y se encuentra con una empresa pensada por hombres y para hombres? Le resulta imposible conciliar trabajo y familia. Entonces, la mujer madre empieza a exigir que tengamos unos tiempos, unas posibilidades; algo que también acaba siendo muy bueno para el hombre: un mundo de trabajo totalmente distinto. Por eso, hay que repensar la empresa, dar un vuelco al modo de entender la sociedad, pero desde el punto de vista de la familia, que es la que nos da capital humano y social, la capacidad de comprometerse, de ser solidarios…

¿Cuál es la solución, entonces? ¿Rebajar horas?
No, no. Se trata de flexibilizar los tiempos. Es la gran revolución pendiente: flexibilizar los tiempos de modo que se pase de un control por presencia, a un control, de verdad, por objetivos. No porque te vean ahí sentado, ante el ordenador, vas a tener futuro en la empresa, sino porque cumples los objetivos: hacer lo que tienes que hacer, bien hecho; desde tu casa, desde la oficina o desde la conchinchina… ¡Hoy existe el don de la ubicuidad!

Pero no siempre se podrá trabajar desde casa…
Es verdad. Hay faenas que tienen que ser desde la empresa. Pero, curiosamente, los trabajos que tienen más problemas de conciliación son los más conciliables en este sentido: los directivos de empresas, que no tienen horas. No hace falta que estemos todos a la misma hora en todas partes. Uno puede ir primero a dejar a los niños al colegio y salir, después, una hora más tarde; o sale una hora antes y sigue después, habiendo hecho los deberes con los niños, en casa… Hay muchas posibilidades de flexibilización, que no cuestan dinero a la empresas, pero sí la voluntad de ser flexibles.

¿Qué es lo que hacen las empresas?
Algunas te dan la posibilidad de llevarte la ropa a la tintorería, al llegar, y te la devuelven al terminar la jornada. Otras, como en Colombia, que trabajan con indígenas, para facilitar el trabajo doméstico, te ponen las lavadoras al entrar en la fábrica y así, en vez de ir al río para hacer la colada, la dejan al entrar y se la llevan al salir. La inventiva es muy grande.

Es un cambio de mentalidad muy potente
Sí, es un gran cambio, y ese es mi programa de vida: por eso estoy metida aquí, para intentar variar este modo de pensar. Además, es una evolución necesaria, si realmente queremos sobrevivir y no cargarnos el Planeta Tierra. Hemos tardado cincuenta años en ver que no podemos matar el medioambiente y lo debemos conservar para generaciones futuras, con leyes, sanciones… Pero estamos viviendo una nueva contaminación mucho más grave, sobretodo porque no nos damos cuenta: la sociedad está montada entorno a un egocentrismo individualista que para nada nos hace más felices. Somos más esclavos y menos humanos. Y es muy grave, también, porque estamos dando en la base que es la familia.

¿Tan grave es?
Mira, la única humanofactoría que existe es la familia. Si no la apoyamos, estamos impidiendo el desarrollo de una sociedad más productiva, más humana y, en el fondo, más feliz. Desde el punto de vista de la ecología humana, la empresa que dice que no quiere madres, lo que está haciendo es atacarse a sí misma. Y es que la gran discriminación de hoy no es por ser mujer, sino por la maternidad, potencial o actual. Cuando, en realidad, es un tema de convencimiento porque un padre y una madre están desarrollando una gran cantidad de competencias nuevas que son muy positivas para la empresa: trabajo en equipo, empatías… al escucharse mutuamente, aguantando al niño que llora. ¡Ojalá tengamos muchos padres y madres en nuestras empresas!

Sigue siendo muy difícil la conciliación…
Y no digo que no. Hay que saber elegir bien: con quién te casas, dónde vives y a dónde vas a trabajar. Eso significa conocerse y tener un proyecto de vida claro. Si te casas, tener clara tu “misión familiar”: ser felices y hacerlo extensivo en los hijos; así, cuando les exiges, sabes que lo haces porque quieres el bien para ellos. Y con el marido: mi trabajo es parte de su misión, y viceversa; el estudio de mi hija, también es parte de la misma misión. Así, en esta trayectoria vital una integra lo mejor que pueda su trabajo. El tema es: tú, tu marido, los hijos… y cuánto tiempo necesitan de verdad. Tiempo y energías. Y si no existe ese norte, el norte será el que me venga dado y no seremos dueños de nosotros mismos, en definitiva.

Pero, por parte del empresario, no parece que sea tan fácil: cada vez que una madre tiene un niño, son cuatro meses de baja maternal; y ahora, dos semanas el padre… Alguien tendrá que sustituirlos, ¿no?
Yo pienso que si se alargara la baja de maternidad o paternidad, como en otros países, sería mejor. Aquí, con cuatro meses, la empresa no puede buscar a otra persona: cuando ha aprendido lo que tiene que hacer, se va. En cambio, lo que sí ocurre es que los compañeros de trabajo acaban realizando los trabajos de la madre o del padre en cuestión y esto es injusto; además de que, como se quede otra vez embarazada, acabarán diciendo que es una egoísta. Si fuera una baja de, por ejemplo, un año, sí que daría tiempo a la persona sustituta; y, a la vez, la empresa va creando una “cantera” de gente polivalente, preparada para distintos puestos.

¿Esto es lo que usted llama Empresa Familiarmente Responsable (EFR)?
Sí, es parte de lo mucho que representa ser una EFR. Empresas que ayudan a que sea posible esta conciliación a través de sistemas como los que veíamos antes. Desgraciadamente, hoy a menudo se ve la familia como un coste, y no como un recurso. En cambio, una EFR ve la familia como un nuevo stake holder de la empresa. Es decir, un nuevo grupo de interés –como los son los proveedores, los clientes, los empleados, etc. – que impacta por algún  motivo, en la compañía. Y hay que tenerlo en cuenta.

¿Cuántas empresas son, hoy, EFR?
La EFR es una certificación que creamos aquí, en el IESE, y la cedimos a la Fundación + Familia, con la idea de que la extendiera por toda España: y ya son unas cien compañías las que la tienen. También fuera de este país: México, Colombia… Primero llamábamos a estas empresas family friendly, pero pensamos que no era suficiente con ser “amigables”, era necesaria una responsabilidad.

¿Cuál es el papel de los gobiernos en todo esto?
Llevamos tiempo trabajando para que apliquen desgravaciones fiscales a las EFR, que las apoyen… O, todavía mejor, porque no cuesta nada al erario público, que haya más puntos en concurso público para las empresas que cumplen unos mínimos de flexibilidad y son EFR. De momento, por puntos…; mi sueño es que ser una EFR sea una condición sine qua non para poder abrir o poder seguir con una empresa; como ya lo es hoy la certificación de calidad ISO. ¿Por qué no una y sí la otra, cuando la familia es tan importante y de ella dependemos tanto?

¿Y un Ministerio de Familia?
Sí, ya lo dijo el Premio Nobel de Economía del año 92, Gary Becker: el mejor ministerio de asuntos sociales es la familia, porque es la que previene todo lo que luego llega a un ministerio social: drogadicciones, gente incapacitada para trabajar… Todos los problemas que tienen los asuntos sociales, en gran medida son a causa de que la familia está desestructurada y no ha sido capaz de cumplir su función. Por tanto, Ministerio de Familia significa prevenir, porque sería el ojo de los consejos de ministros, el punto de vista de las familias. Uno más, pero muy importante. Algunos países, como Alemania ya lo tienen.

En España está el Ministerio de Igualdad, que es algo parecido, ¿no?
El Ministerio de Igualdad podría ser interesante, si realmente lo entendiéramos como igualdad de oportunidades, trabajando sobre las diferencias, la complementariedad; no lo que pretenden: una igualdad desde el punto de vista natural. Eso no es real.

¿Cree que es una solución el decir “mitad hombres, mitad mujeres”?
No. El poner cuotas es un error. Lo que hay que hacer es analizar por qué ha habido un fallo y actuar para corregirlo. Por eso, tenemos que ser conscientes de que, sin querer, llevamos un “filtro” que nos lleva a contratar a nuestros iguales. Es lo que llamamos el “techo de cristal”: el que han puesto siempre los hombres a las mujeres para seleccionar y promocionar.

¿Existe realmente una desigualdad?
Sí, claro. Es un problema que tiene una base real. Esta nueva ley es una revisión de la ley de conciliación del 99. Algunas cosas creo que son equivocadas, pero otras eran necesarias: las contrataciones, los salarios… Aquí había injusticias grandísimas: si eras mujer, eras “limpiadora”; si hombre, “peón de mantenimiento”… y podrías estar haciendo lo mismo. De todos modos, yo pienso que el mejor modo de vivir la igualdad de oportunidades es el que se vive en la familia, donde realmente queremos a las personas por lo que son, sean cuáles sean sus capacidades, defectos, etc. Hay que aceptar que todos somos únicos e irrepetibles.

No parece que se vea tan claro…
El gran problema que tenemos son las ideologías, y la ideología es justamente lo que tenemos que eliminar porque no deja pensar. Hay que hablar de realidades, no de ideologías. Yo creo que ya está pasado hablar de izquierdas o de derechas. ¡También es algo del S. XIX! Y si no, mira Estados Unidos. Estamos hablando de quién tira adelante temas que son de este nuevo siglo y nadie puede olvidarse de la familia, porque es lo único que tiene futuro. Todo lo demás es yermo, no futuro.

Se habla de nuevos modelos de familia
Llamar “matrimonio” a una unión homosexual, es contradictorio etimológicamente: mater – munus significa “el oficio de madre”: ser capaces de procrear…, y dos personas del mismo sexo, no procrean nada. La ideología de género es el último cartucho de la lucha de clases de Marx y Engels, ligada al lobby homosexual. Es una lucha que acaba yendo contra el mismo hombre y la mujer. No es verdad que las mujeres tengamos que liberarnos de la maternidad. La maternidad no nos esclaviza, sino que nos da mayor seguridad; te pone unos “muros de contención” para que no choques. El género es único, el humano y los dos sexos somos complementarios. Por eso colaborando, somos mejores. Incluso las empresas “mixtas” tienen unos resultados un 30% mejores que las que son sólo hombres o sólo mujeres. Y esto no lo va a cambiar el Estado con cuatro leyes.

¿Quién es, entonces, el agente de cambio?
Somos cada uno de nosotros. El Estado lo que tiene que hacer es no entrometerse más en cosas que son de la familia, de la persona, de la escuela… Cuanto más se entrometa, más se está extralimitando. El gobierno –cada gobierno– tiene que hacer lo que se hace en las democracias modernas: unas leyes marco y, después, no un “laissez faire, laissez passer”, sino un “dejar a cada uno la responsabilidad que tiene”. Y punto. La finalidad de educar no es del Estado sino de los padres. Es un hambre de poder que siempre ha tenido todo estado… y nuestra democracia, donde sólo puedes votar listas cerradas, ha permitido que sea cada vez más así. Hay que ser valientes y pasar de lo que llaman “políticamente correcto”, porque así no se vive; se malvive.

La faena que queda por hacer, aún es mucha. Usted, ¿consigue poner en práctica esta conciliación?
Si te soy sincera, nunca pensé en que me iba a meter en todos estos “bollos”. Mi marido me ha apoyado mucho en todo esto. Él es empresario, y nos fuimos a vivir al lado de mi madre: quería tener alguien cerca y con quien confiar. Pensábamos que no íbamos a tener hijos, pero al final llegó una niña, hace dieciocho años. Y aquí estaba toda la familia: marido, hija, yo, abuela… Todo lo material delegable, lo delegaba. Por supuesto, ahí no incluía las relaciones personales. Los viajes que tenía que hacer, si podía, los hacía en verano e íbamos los tres (con la “excusa”, mi hija ha aprendido cinco idiomas)… ¿Y qué habría pasado si hubiera tenido más hijos? Yo no lo puedo saber. Pero seguramente habría ido más lenta en mis investigaciones… Quizá por eso precisamente, Dios sólo me ha dado una

Nuevo feminismo

¿Es usted feminista?
Me considero femenina. Lo otro, son otra vez ideologías. Soy femenina porque soy mujer, y encantada de la vida… ¿Es esto feminismo? No me gustan los “-ismos”, pero si me tuviera que definir, hablaría de lo que Janne Haaland Matlary, ex Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores noruega, ha dado en llamar “neofeminismo”: no es una lucha contra, sino una lucha con: con los demás, con los hombres, con las familias… Una lucha contra una misma para, con los que me rodean, avanzar. Es una corresponsabilidad, y es mucho más agradable, porque no vas sola.



Share/Save/Bookmark