«Bicicleta, cuchara, manzana...»: la vida en tres palabras
Posted by jaumefv in alzheimer, enfermedad, entrevistas, familia, medicina, pasqual maragall, ronald reagan on martes, 3 de enero de 2012

Por ello, para conmemorar este año especial, quise entrevistar a uno de los investigadores sobre esta enfermedad de la UIC. Alejandro Gella, muy cortésmente, me recibió en su laboratorio; y ahí, hablamos un buen rato. También del documental Bicicleta, cuchara, manzana (2010), sobre esta enfermedad en Maragall.
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El paciente empieza a no recordar cosas que le acaban de suceder, mientras tiene buena memoria para las cosas más antiguas. Lo de las tres palabras es una prueba muy usada; cualquiera: libro, manzana, casa…
Pero, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué dejan de recordar?
Es difícil de explicar en pocas palabras. Hay una proteína en el cerebro que se procesa mal y se va acumulando con el paso del tiempo y al ser tóxica va matando las neuronas. Uno ve una manzana y, entonces, nuestro cerebro conecta unas neuronas con otras hasta llegar al concepto de “manzana”. Es como un entramado de redes de informática: las neuronas van donde la “memoria RAM” ha dejado la “manzana”. Y esa proteína –β-amiloide, se llama–, elimina progresivamente esas “redes”; y es muy rápida: en 5 ó 10 años, desde que se diagnostica, puede provocar la muerte
¿Por los efectos secundarios, o propiamente por el Alzheimer?
Esta proteína va atrofiando el cerebro, lo va contrayendo; hasta el punto que una persona que ha tenido esta enfermedad tiene un volumen cerebral mucho más pequeño que el de una persona sana. Esta atrofia se produce especialmente en dos zonas del cerebro que conocemos como hipocampo y corteza, implicadas en procesos cognitivos y en la memoria.
¿Podemos compararlo con el SIDA, en cuanto a número de personas afectadas?
La enfermedad de Alzheimer es peor: es la número 1. Actualmente, en Europa hay 10 millones de afectados y, si seguimos así, se calculan unos 18 dentro de cuarenta años. La cifra a nivel mundial se va doblando cada diez años… En España hay unos 600 mil pacientes diagnosticados con Alzheimer.
Y no podemos hacer nada
No, de momento: hoy no hay nada para curar a un enfermo de Alzheimer. Hasta ahora, los fármacos sólo son capaces de retrasar un poco el deterioro cognitivo, y nada más…
De todas formas, ¿se podría llegar a detener o a retrasar?
Yo creo que sí seremos capaces de curarla en el futuro: detectándola a tiempo y sabiendo dónde actuar, qué agentes atacar o reparar. Al menos pienso que podremos llegar a detenerlo hasta el punto de que la vejez sea tal que no tenga el impacto socioeconómico actual. El problema es que seguimos sin encontrar indicadores que nos digan que esa persona va a desarrollarla con el tiempo. Cuando se descubre ya es demasiado tarde. Pero en eso estamos.
En algunos medios hablan de algunas “vacunas”, y que para el 2018…
¡Ojalá sea cierto! Por ahora, creo que son “disparos al aire”. Las investigaciones llevan mucho tiempo: más de 10 años puede durar un proceso desde que se descubre algo, se sintetiza, se hacen pruebas in vitro, después en animales… Si alguien descubriera un fármaco hoy, hasta el 2025 no podría emplearse en humanos.
Pero supongo que cada vez serán más los que la investigan, ¿no?
Sí. Poco a poco somos más conscientes de la gravedad y se va inyectando más dinero, tanto público como privado. Pero aún sigue siendo la patología que más costes origina, y en la que menos se invierte.
Y cuanto mayor es la esperanza de vida…
Efectivamente, mayor es la probabilidad de padecerlo. No es lo mismo que la demencia senil pero, en el fondo, a la larga todos tenemos muchas posibilidades de padecer Alzheimer…; aunque puedes morir mayor sin tenerlo, lógicamente. En una persona con Alzheimer, digamos que el proceso degenerativo natural de la vejez, se acelera.
¿Cuál es tu experiencia personal, en este mundo?
A mis abuelos les conocí con esta enfermedad… Fue muy duro convivir con ella. Perder los recuerdos, vivencias, olvidarte de tus hijos, nietos…; pero procuro separar las emociones, lo personal, con la investigación, que es muy fría, muy impersonal… De todos modos, uno tiene ganas de encontrar algo que cure; algo que les ayude. Sería una gran satisfacción poder ir y decirle: “mira, este fármaco va a curarte…”
Al final, sólo nos queda ese trato más íntimo
Sí. Lowenthal y Haven desarrollaron la llamada “teoría del confidente” que me gusta mucho. El confidente alivia al anciano del temor de enfrentarse a lo desconocido y le da su mano. Es una mano firme, dulce… El ser positivo, el estar bien acompañado y tener una calidad de vida, la familia, la dieta mediterránea…: son factores “ambientales” que influyen mucho en retrasar la aparición de la enfermedad. Hay una frase mítica de Maragall que es muy significativa en este sentido: “en ningún sitio está escrito –decía el president– que esta enfermedad sea invencible”. Por eso creó la fundación en la que está metido ahora; y por eso, también, yo soy muy positivo ante lo que podemos llegar a hacer.
Entrevista a Alejandro Gella, sobre Alzheimer
«Bicicleta, cuchara, manzana...»: la vida en tres palabras
Bon Nadal! ¡Feliz Navidad! Merry Christmas! Joyeux Noël! Buon Natale! :)
Aunque ya hemos pasado Navidad, no así las fiestas que celebramos... pienso que sigue vigente poder felicitar a cualquier lector -ocasional o no- que pase por este mi blog...
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... o en castellano...
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Sagrada Familia: un año de la visita del Papa (y 1)
Posted by jaumefv in 7 noviembre 2011, artículos, barcelona, benedicto xvi, juan pablo II, sagrada familia, voluntarios on lunes, 7 de noviembre de 2011
Hoy hace exactamente un año de la increíble ceremonia de consagración de la entonces iglesia de la Sagrada Familia, en Barcelona. Un año de la visita de Benedicto XVI, que fue como una preparación de la Jornada Mundial de la Juventud que hubo después, en agosto, en Madrid. De ese momento, escribí una crónica para la revista Mundo Cristiano, e hice, como fotógrafo -y desde un lugar privilegiado- una gran número de fotografías que también añado en esta entrada. Una entrada, de un recuerdo imborrable. Es verdad que hubo voces agoreras, a las que no gustaba esta visita; pero, al final, lo que quedaba, era la felicidad que dibujó Barcelona de color de sonrisa, como en Madrid en agosto pasado... ¿O no?
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No es fácil resumir una visita tan intensa como la que vivimos los días 6 y 7 de noviembre en Barcelona. Si tuviera que hacerlo en una palabra, me vería incapaz; pero si a la palabra le uno un gesto, una voz y un contexto, ésta sería la que salió de la boca de un niño con síndrome de Down, al salir de la obra benéfico-social Nen Déu. Con esa voz tan característica y con esa mirada distraída, pero a la vez profunda, cuando le preguntaron qué le había parecido la visita del Papa, respondió con fuerza: “¡Bien!”. Era la voz de un niño que se había sentido muy querido por alguien al que todos le vimos más padre que nunca.
Ha sido un viaje muy breve, pero de los que no dejan indiferente. Para bien, o para mal. Desde los tiempos del Papa Wojtyła, lo que haga el Santo Padre es cada vez más y más seguido. Para la visita a Barcelona, han sido más de 2.300, los periodistas acreditados –de unos 300 medios distintos– y unas 150 millones de personas de todo el mundo siguieron la ceremonia del domingo, en directo, y otras 300 mil se trasladaron hasta la capital catalana para, por lo menos, ver pasar a Benedicto XVI. ¿Quién dice que no interesa lo espiritual? Los números son los que hablan…
Hacía exactamente 28 años de la visita de Juan Pablo II a Barcelona: era el primer Papa que se paseaba por la Ciudad Condal y esta vez, su sucesor, aceptando la invitación del cardenal Martínez Sistach, venía como peregrino a la capital de Cataluña para dedicar uno de los templos más emblemáticos y el único actualmente en construcción: la ya basílica de la Sagrada Familia, ideada por el genial arquitecto Antoni Gaudí i Cornet.
Aunque propiamente todo comenzaba el 6 por la noche, ante el arzobispado, donde se iba a alojar el Papa, Barcelona ya llevaba semanas preparándose para este gran evento. Facebook, blogs, twitter…: como una auténtica organización desorganizada, voces muy variopintas, hablaban de esta gran ocasión. Se convocaron dos grandes eventos que tuvieron un claro éxito de convocatoria: un flashmob, en la céntrica plaza de Cataluña y un recibimiento por todo lo alto, en la plaza de la catedral, bajo el lema: “ven con tu vela a recibir el Papa”. ¿Resultado? Centenares, o miles de jóvenes (y no tan jóvenes, aunque sí de espíritu), y un vídeo que en los tres primeros días llevaba una media de 140 visualizaciones por hora. El Papa, fuera de programa, salió por el balcón desde donde impartió la bendición a todos los que estábamos ahí.
Esa noche fue larga, para muchos; pero no aburrida. Como en el caso de la pasada en la parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús: “hacíamos turnos –contaba Alberto, estudiante de bachillerato– y mientras unos teníamos ratos de oración o animábamos con cánticos, otros intentaban echar una cabezadita, o charlaban, o hinchaban unos globos que al día siguiente íbamos a soltar al paso del papamóvil”… Unos mil globos blancos y amarillos que el Santo Padre vio elevarse hacia el cielo, cuando faltaban pocos metros para que entrara en la Sagrada Familia. “Fue muy emocionante –sigue Alberto–; en la parroquia acogimos a unos 200 jóvenes que venían de Madrid y, entre todos, hinchamos los globos, preparamos carteles de bienvenida en varios idiomas, hicimos banderas vaticanas…”. Otro grupo consiguió colgar unas cuantas pancartas a lo largo del trayecto que iba a hacer Benedicto XVI desde el aeropuerto hasta el arzobispado. Los colores vaticanos llenaron balcones y calles; blanco y amarillo que también tiñeron los tres kilómetros y medio de recorrido del papamóvil hasta la Sagrada Familia, el domingo por la mañana.
Cuando el arte lleva a Dios
La belleza –decía en su homilía– es la gran necesidad del hombre; es la raíz de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza”.Y era esta belleza la que el Santo Padre veía en la nueva basílica menor y venía a mostrar:
Gaudí, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre”.A eso de las 10 de la mañana –después de un breve encuentro con los reyes de España–, Benedicto XVI empujaba por primera vez las puertas de entrada al templo. Era el comienzo de una solemne ceremonia en la que el pueblo no pudo contener su emoción, y el canto del Tu es Petrus se confundía con un aplauso atronador. El Santo Padre no podía –y no querría– esconder su alegría y al paso de la peregrinación, fue acercándose a los niños que estaban junto al pasillo central: para bendecirles y mostrar su cariño.
La ceremonia de dedicación de una iglesia es uno de los ritos más solemnes. Además, el lugar, por ser el único templo de estas características en todo el mundo –como si de las antiguas catedrales se tratara, es levantado con el paso de los siglos y del esfuerzo personal de muchas personas–, lo hacía todo más magnánimo, si cabe.
Entre ese inmenso bosque de columnas –así definía Gaudí la Sagrada Familia–, el Papa procedía a la unción del altar –símbolo de Cristo, el “Ungido”–; la incensación, significando el Sacrificio de Cristo que ahí se va a perpetuar; el revestimiento de la mesa del Señor; y la iluminación, como símbolo de la luz que es Cristo. Es, recordaba el Santo Padre, “un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma”.
Santuarios de Dios
En Nen Déu, el Papa fue más padre que nunca. Ahí llegó a primera hora de la tarde y ya muchos fieles le estaban esperando para poderle saludar. El Santo Padre quiso saltarse el protocolo y, antes de entrar, fue a saludar a los jóvenes de las primeras filas. Estuvo un rato con ellos y después hizo lo mismo al entrar. Fue saludando, bendiciendo y acariciando a todos los enfermos, mientras éstos le correspondían.
Santo Padre –le pedía Antonio, uno de los enfermos que le dirigió unas palabras–, llevadnos siempre en vuestro corazón de padre”.Y María del Mar le contaba que,
aunque somos diferentes, nuestro corazón ama como el de todos y queremos ser amados. También queremos dar las gracias a nuestros padres que nos han dado el don de la vida y a los que nos cuidan cada día”.Benedicto XVI les correspondía felicísimo:
me despido de vosotros, dándoos gracias por vuestras vidas (…); ocupáis un lugar muy importante en el corazón del Papa. Rezo por vosotros todos los días, y os pido que me ayudéis con vuestra oración a cumplir con verdad la misión que Cristo me ha encomendado”.
En nuestra casa
“Gracias”. Es lo que parecía desprenderse de las bocas de los más de mil jóvenes que fuimos a despedirle en el aeropuerto. En nuestras mentes resonaban aquellas palabras de María del Mar, la niña que le dirigió unas palabras en la obra Nen Déu: “gracias, Santo Padre, por venir a nuestra casa”. Benedicto XVI, despedido por los reyes, se fue conmovido y pidiendo a Dios que “se multipliquen y consoliden nuevos testimonios de santidad”.
Aunque nos recordó que espera volver en agosto, para la Jornada Mundial de la Juventud, su camino hacia el avión fue acompañado por los cantos de los jóvenes: “no te vayas, todavía, no te vayas, por favor, que hasta la guitarra mía llora al decirte adiós”.
*****
El trabajo de los voluntarios
En jornadas como la del 7 de noviembre, nunca falta el empuje y la vitalidad de los voluntarios. Desde primerísima hora de la mañana, ataviados de color azul y con una sonrisa en los labios, los más de dos mil jóvenes querían acompañar y servir a las cerca de 300 mil personas que se acercaron para estar cerca del Papa. Algunos tuvieron la dicha de estar dentro del templo, pero otros –la mayoría– en las distintas zonas habilitadas acomodaban a los fieles y procuraban prestar toda la ayuda que estuviera a su alcance: indicar puestos de ayuda, repartir los misales hechos para la ocasión…
Especialmente encomiable fue el servicio que hicieron al facilitar la labor de los sacerdotes. Eran muchos los fieles que se acercaban a confesar –el sacerdote, en medio de la calle, sentado en una silla, y el penitente al lado–, avisados por los voluntarios. Ricardo, por ejemplo, recuerda: “en mi zona pasaron a confesar medio centenar de personas; y sé que en otros muchos puntos había sacerdotes que no pararon de oír confesiones”.
Barcelona se convirtió como un ensayo de lo que esperan poder ofrecer en agosto, en Madrid.
Sagrada Familia: un año de la visita del Papa (y 1)
Las manos alzadas de un santo
Posted by jaumefv in benedicto xvi, dios, don stanislao dziwisz, entrevistas, juan pablo II on miércoles, 1 de junio de 2011
Yo también tuve la inmensa suerte de saludar, una vez, a Juan Pablo II. Fue unos segundos. Medio minuto, quizá. Pero un momento que no podré olvidar. Y con ese momento -con la foto de ese momento-, empezamos la entrevista: "Non ai cambiato nulla!", me dijo... Bueno... entonces tenía 16 años: algo sí he cambiado... o no :) Sea como sea, me gustó su detalle. Al final, me regaló cinco rosarios bendecidos por su obispo, como le había llamado él.
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Hace seis años, cuando el cortejo de cardenales y obispos, presidido por Joseph Ratzinger, se disponía a celebrar la Santa Misa por el alma del Papa fallecido, hacía horas que miles de fieles estaban en la plaza de San Pedro esperando ese momento. Algunos, espontáneamente –como obligados por un impulso del corazón–, no dudaron en proclamar la santidad de Juan Pablo II: “Santo súbito!”, rezaban las pancartas. Como sucediera en la Edad Media, era el pueblo –aquél al que tanto amaba el Papa Wojtyła– el que pedía a la Iglesia que fuera declarada la santidad de una de sus ovejas y –en este caso– gran pastor. Un deseo que se hizo realidad a partir del primero de mayo…No obstante, posiblemente, quien más sentiría ese momento fuera Stanisław Dziwisz –D. Stanislao, como se le conoce en todo el mundo–, casi 40 años al servicio de Wojtyła. Gran esquiador de joven, quinto de siete hermanos, no había cumplido los veinte, cuando decidió entrar en el seminario. Ahí conoció por primera vez al profesor Wojtyła: “Era un hombre de profunda vida interior; un intelectual. Y a la vez nada distante y muy humano”. Ordenado en el 63, Dziwisz fue enviado primero a una parroquia polaca donde estuvo apenas dos años y después le pidieron que continuara los estudios de teología. Y así fue como, en el 66, el arzobispo de Cracovia se fijó en él y reclamó su presencia… Era un 8 de octubre que se le quedó gravado…
“Vendrás conmigo”, me dijo. “Aquí podrás seguir con tus estudios y me ayudarás”. Y me nombró su secretario personal.
No fue la primera vez en que le pidieron que hiciera algo que no tenía previsto, ¿no?
Bueno, efectivamente… En 1978 nadie podía imaginar que fuera precisamente mi obispo el que acabaría tomando posesión de la sede de Pedro. ¡Un Papa eslavo! Yo estaba emocionadísimo, como toda Polonia…, pero triste porque me daba perfecta cuenta de lo que se le venía encima. En realidad, quería irme, volverme a Polonia, pero él me pidió que me quedara…, como esa vez. “Vendrás conmigo”… y así fue. Hasta su muerte.
¿Qué recuerda de esas últimas horas? ¿Le lloró?
Sí, claro. ¿Cómo no íbamos a llorar los que estábamos tan cerca de él? En las últimas semanas le vi sufrir mucho; le costaba especialmente tener que quedarse sin voz, como cuando intentó dar la bendición “Urbi et Orbi”, desde su ventana, su última Pascua en la tierra: tan solo pudo susurrar un imperceptible “no tengo voz”, y dar la triple bendición con la mano… Sí, es 2 de abril fue un momento duro; pero a la vez, un momento de alegría, porque ya se había ido al Cielo. Cuando falleció, la oración que nos salió del alma no fue un réquiem, sino un Te Deum de acción de gracias. Dábamos gracias por el Papa que Dios había concedido a su Iglesia. De hecho, yo nunca celebré una Misa de réquiem para él: estaba seguro de su triunfo celestial.
¿Vio un gran cambio en el Wojtyła que llegó a ser Papa?
No, no. Karol Wojtyła fue siempre el mismo. No cambió cuando le nombraron obispo o cardenal; y tampoco lo hizo cuando pasó a ocupar la sede de Pedro. Era la misma persona. Naturalmente con una responsabilidad mayor, con más preocupaciones, pero el mismo de siempre. Y es que, en el fondo, su vida “exterior”, por decirlo de algún modo, crecía pareja a una gran vida interior, y de un modo muy natural. No tenía que cambiar porque era un hombre de mucha oración; también siendo joven: lo dicen sus compañeros y colegas del colegio, en el seminario… No lo digo yo porque haya sido su secretario casi cuarenta años y me sienta como en la obligación de hablar bien de él. Es que realmente era así: muy divino, y muy humano.
¿Podría hablarme un poco de esta humanidad?
Contrariamente a lo que se podría imaginar de un hombre tan conocido, Juan Pablo II era muy sencillo en el trato, no exigía gestos de servicio, tenía muy buen humor… Un hombre normalísimo. A menudo, por ejemplo, cuando volvía de las audiencias, antes de sentarse en la mesa para comer, se dejaba caer por la cocina para lavarse las manos y ver qué habían preparado las hermanas…
¿Le gustaba la comida?
Bueno, en realidad eso lo hacía para estar con las que estaban ahí: tenía un trato muy familiar con quienes vivíamos más cerca de él. De hecho, no solía saber qué comía: excepto al final de su vida, no tenía especiales problemas para comer… Eso sí: le encantaban los dulces y el café. Por lo demás: cualquier cosa.
Pues en Italia hay muy buenos cafés…
… y los disfrutaba… También era muy propio de su humanidad la gracia y el humor que tenía. ¡Cómo se reía en los primeros años de los encuentros UNIV, en Semana Santa! Le encantaban los chistes: en Cracovia hay un viejo obispo que, cuando iba a Roma, venía con un cargamento de chistes para contárselos al Papa. Le gustaba reírse, estar con la gente, cantar… Y cuando podía –que no era muy a menudo– disfrutaba viendo una película. A veces historias de la Pasión u otras que le hacían pensar y rezar, pero también otras como aquella serie italiana que tanto le divertía… ¿Cómo era…? ¡Don Camilo! Le divertía mucho. Sobre todo porque era un tema que él había vivido durante la Polonia comunista y lo conocía. Ten en cuenta que él era poeta, artista, escritor…; tenía muchos talentos que estaban presentes en su día a día.
Supongo que eran los mismos talentos que usaría para meterse en el corazón de la gente, ¿no?
Sí, pero sobretodo su “secreto” era cómo vivía inmerso en Dios: con su oración, con su contemplación, estaba continuamente con Dios, y lo notabas. Y la gente que le trataba, directa o indirectamente, sentía que en aquella persona había algo más…; este “más” era Dios. Amor hacia Dios que transmitía al amor hacia cada uno. Para él era importante todo el mundo: mayores, pequeños, pobres, ricos…; siempre veía a Dios en el rostro de los demás. Cuando tenía prevista alguna audiencia primero encomendaba a las personas con las que iba a estar, y después las atendía; ya fueran personas singulares o naciones enteras. Se lo oí decir una vez: “para el Papa, lo más importante es la oración. Esas manos alzadas que, como las de Moisés, sostienen a su pueblo”.
Así se prepararía, también, para los encuentros con millones de jóvenes en las JMJ…
Así es. Preparaba los discursos, se estudiaba el programa que se iba a seguir… Él siempre buscaba responder las preguntas de los jóvenes, y éstos notaban su sinceridad. Por eso era tan aceptado y querido. El Papa sabía qué tenía que decir a los jóvenes, cómo guiarlos, y ellos se daban cuenta de que estaba ahí para ayudarles y orientarles. Digamos que vivía tan metido en Dios, que no tuvo que aprender a meterse en el corazón de la gente, y todos lo notábamos.
A pesar de sus más de ochenta años, se le veía fuerte; joven, incluso
Una vez, dijo: “quien ama, no envejece”, y él amaba mucho. Por eso se mantuvo siempre tan joven de espíritu. Yo siempre digo que su fuerza también fue, ciertamente, física, pero sobre todo espiritual. Dicen que le gustaba la montaña, y es verdad; pero más que nada como excusa para estar en contacto con el Creador. Durante las caminatas, no hablaba: sí al inicio, cuando comíamos o nos parábamos pero, por lo demás, rezaba. En constante contemplación.
Parece como que fuera una oración muy extraordinaria…
¡No, no! Nada más lejos de la realidad. En esto también era un hombre muy normal… Quizá se podría considerar extraordinario cuando quería tener unos ratos solos en la capilla…; cuando estaba ahí, le oíamos cantar o hablar al Señor en voz baja… posiblemente sin saber que alguno le espiaba… Son los dones que Dios otorga a las personas santas.
De todos modos, también los santos han tenido defectos; ¿qué era lo que más le molestaba de sí mismo, al hombre Karol Wojtyła?
Bueno… seguramente será parte de su vida interior la que tendríamos que escudriñar… Al principio, se retrasaba en las cosas previstas, pero con el tiempo llegó a ser muy puntual y muy ordenado; incluso durante los viajes: el Via Crucis, los viernes; la hora de adoración, los jueves… Nunca se saltaba nada: –Santo Padre, hay que ir a… –Primero la oración, decía… Sinceramente, por más que intente buscar debilidades suyas, ¡no las encuentro!
¿Lo vio, alguna vez, triste?
¿Triste? Había cosas que le entristecía, pero yo diría que lo vi normalmente muy alegre. Él, por esa capacidad de meditar las cosas, de hablarlas con Dios, conseguía un distanciamiento –por decirlo de algún modo– que le transmitía mucha paz y serenidad. A veces le hemos visto muy enérgico al decir las cosas, pero siempre con argumentos, nunca con emociones. Pero hablaba fuerte y claro: como aquella vez, contra la mafia siciliana, advirtiéndoles sobre el juicio final; o al presidente de los Estados Unidos de entonces, o al de Irak: “¡Yo conozco qué es la guerra! No comencéis una nueva, que con la guerra no se resuelve nada”… Y tenía toda la razón, lo estamos viendo hoy, aún: tantos años, tantas muertes…
Recuerdo una vez, en San Pedro, en que remarcaba el que “había sobrevivido la guerra”…
Sí: después del ángelus. Hablaba desde la experiencia de un polaco que había sufrido en su propia carne dos totalitarismos. Y hablaba, también, un hombre que tenía una gran visión de futuro que al final ha resultado ser profética… Como la oración por la paz, en Asís, que tampoco fue comprendida por muchos, aunque entendida por otros, como el mismo Ratzinger: no es cierto que se opusiera… Así como para algunos era difícil seguir el ritmo del Papa, su sucesor lo entendía perfectamente.
Otra lucha que libró fue la de las raíces del viejo continente. ¿Cómo veía Europa?
Cristiana, sin duda. Negar las raíces es negar la propia alma de Europa: eran los cimientos, lo que estaba en juego, no la opinión personal de un Papa. Europa negaba lo que hoy sería clave. Necesita recuperar los valores que la han hecho tan grande.
¿No le entraba el pesimismo ver cómo tantas veces no se le escuchaba o los medios no colaboraban en su misión?
Karol Wojtyła nunca se dejaba llevar por lo que dijese la prensa. Sabía perfectamente que una cosa era los juicios de los medios, y otra muy distinta lo que realmente quería y pensaba la gente, también los no católicos. Por eso, nunca dejaba espacio al pesimismo… Hoy podemos ver que estamos muy envueltos de un gran relativismo y una falta enorme de valores morales; no obstante, yo también soy muy optimista. Veo una fuerza regeneradora que lleva al cambio. Es la nueva primavera de la que tanto habló Juan Pablo II.
Un Papa que rezaba mucho, que amaba; artista, divertido…, pero ¿qué es lo que le hizo un Papa tan grande?
Son muchas cosas, como tú bien dices. Era un Papa que tenía un gran corazón y supo darlo con gran generosidad. A Dios y, por Él, a todos y cada uno. En las audiencias, en los viajes, en encuentros ocasionales… Era un Papa que con los gestos y con las palabras –con su presencia– a su vez hacía muy presente a Dios en el mundo. Un Papa que Dios nos ha dado tantos años… son razón suficiente para cantar ese Te Deum, el día de su fallecimiento, ¿no te parece?
Las manos alzadas de un santo
Una arquitectura para la humanidad
Posted by jaumefv in architecture for humanity, arquitectura, cameron sinclair, entrevistas on sábado, 19 de febrero de 2011
Cameron Sinclair es un arquitecto inglés afincado en los Estados Unidos, co-fundador de la organización sin afán de lucro Architecture for Humanity, con la finalidad de construir necesidades arquitectónicas en zonas afectadas por desastres naturales. Estuvo hace poco en la UIC, para dar unas clases en el máster International Cooperation: Sustainable Emergency Architecture. Ana Cañizares -colega de profesión- y yo le entrevistamos en el plató de la UIC. Aquí os dejo un resumen en vídeo de lo que próximamente publicaré para el Newsuic.
Una arquitectura para la humanidad
Eugeni Bregolat: "Lo que ocurre en China cambiará la historia del mundo"
Posted by jaumefv in Asia, china, Chinese people, deng xiaoping, entrevistas, eugeni bregolat, gorbatchev, rússia, tiananmen, xina on martes, 18 de enero de 2011
Me acordé de él porque leí la noticia de que acababa de ser nombrado, por tercera vez, embajador de España en China. En el momento de la entrevista era embajador en Andorra. Aquí os la dejo y, aunque en catalán, creo que se entenderá...
Bregolat era un enamorado -y un experto- de esa república popular... Hoy, el destino o la providencia, ha querido que vuelva ahí...
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“Gat negre o blanc? Tant li fa! L’important és que caci ratolins...”: així diu el proverbi xinès que Eugeni Bregolat (64) fa servir per parlar del pragmatisme de la Xina. I no ho fa en va. S’ho coneix com si fos la seva ombra: va arribar a aquest país com ambaixador d’Espanya, en el momento just: dos anys després serien els successos de Tiananmen (1989) i allò va forçar un procés de canvi econòmic i social que ja havia començat. Xina s’obria camí cap un futur totalment nou. I tot –diu–, per culpa o gràcies a un “homenot de poc més de metre i mig d’alçada” a qui Bregolat considera com “un dels personatges més importants del segle XX”: Deng Xiaoping.
Ha treballat a Xina, Indonèsia, Rússia, Canadà... i ara Andorra: quin país li sembla més Interessant?
Xina, sens dubte. Jo hi he pogut viure en dues dècades diferents i he estat un observador directe del gran salt que ha fet en aquests temps. Ho he viscut en primera persona, i realment em considero un observador molt afortunat: el que està passant en aquestes dècades canvia la història mundial. Saps què vol dir això?
Bé, potser no ens n’adonem del tot...
Pensa que el que tots els països han fet en una evolució de segles, Xina ho ha fet en gairebé trenta anys! El seu PIB s’ha multiplicat per 8 o per 10 en tres dècades i amb uns altres trenta anys podria tenir el més gran del món; la renta per càpita està en uns 2.000 dòlars, tretze vegades més que aleshores; la pobresa ha disminuït en 500 milions de persones; avui hi ha un gran nivell sanitari i educatiu; augment de l’esperança de vida... És el mateix país, però com si fos un altre. Això és com un miracle, i tot gràcies al geni polític de Deng Xiaoping.
Però, la gent –el poble– n’està contenta?
Digues-me quin país ha fet aquest canvi, i en parlem. De fet, si es fessin eleccions democràtiques, jo crec que el Partit Comunista sortiria elegit amb una àmplia majoria. És veritat que segueix havent-hi pobresa, però ja avui hi ha una gran quantitat d’empresaris privats que són veritables capitalistes, i, a més, estan inscrits a les files del PC! Avui el poble xinès viatja, estudiaa l’estranger, té un mòbil, Internet...
... Encara que sense gaires llibertats.
Sí, és veritat. Però, d’altra banda, el govern de Xina ha entès que si no obren la mà, no aconseguiran aquella evolució que volen. L’Estat està convençut que una certa llibertat d’expressió és important; de fet, avui la major part dels mitjans de comunicación són privats; sense subvencions, el que vol dir que han de treballar-s’ho per captar els lectors, dient el que els agrada sentir, el que no diuen els altres.
S’està constantment tantejant quin és el límit de la censura, fins a on es pot arribar. Amb Internet passa el mateix: seria com posar portes al camp. Tot i la censura, un internauta una mica hàbil, pot fer el que vulgui... És el preu que ha de pagar el govern, si volen aconseguir els seus objectius principals.
I quins són aquests objectius?
El Comunisme, la situació ideal: la gran Esperança Comunista.
Ara sí que no entenc res!
No és el socialisme del monopoli de la propietat pública i dels mitjans de producció, del centralisme de l’economia, sinó el socialisme de Deng. És a dir, Xina ara està en una fase inicial que pot durar uns 100 anys. I aquesta fase és essencial perquè hi hagi un equilibri econòmic i social. Després vindrà la fase intermèdia i, finalment, la madura. Total..., uns 300 anys. És en aquest sentit que podem parlar de socialisme i no capitalisme.
I s’ho creuen?
Suposo que algns sí. El mateix deia Marx, el que passa és que Rússia no ho va saber fer. Gorbatchev no es va adonar que el partit és l’instrument esencial per evolucionar i, en canvi, se’l va carregar d’arrel. Deng va entendre que socialisme i nacionalisme anaven de la mà. Per això va proclamar que tot el que contribuïa al desenvolupament del país, a millorar el benestar del poble, valia per aquesta fase inicial.
I en cap moment pensen en la democràcia?
Estan creant la base perquè un dia pugui haver-hi un teulat democràtic: classes socials, educació, informació... Si arribaran o no a aquest teulat, no ho sabem. No exclouen la democràcia, però seria una democràcia a la manera que a ells els sembli; en tot cas, sempre diferent a la nostra. No volen, de
cap manera, una democràcia liberal, però sí un país ric i fort.
Realment és un país de contradiccions...
Sí, i per això mateix apassionant.
Hi tornaria?
... Quan em jubili –que els diplomàtics podem esperar fins els 70–, m’agradaria fer com els vells funcionaris xinesos, que fugien de la lluita revolucionària, del poder i la democràcia: es retiraven al camp, per escoltar ocellets, mirar com plou, i escriure... i contemplar.
Entrevista a Eugeni Bregolat
Eugeni Bregolat: "Lo que ocurre en China cambiará la historia del mundo"
A vueltas con un "hombre del tiempo"
Posted by jaumefv in Al Gore, barcelona, cambio climático, entrevistas, Tomàs Molina, tv3 on domingo, 12 de diciembre de 2010
En Tomàs Molina, en la realitat, és com se'l veu a la "tele": simpàtic, i atent al que li demana el seu interlocutor. Casat i amb tres fills és un home molt familiar. Vaig estar amb ell el passat 27 d'octubre, i vam estar parlant de moltes coses: del temps a TV3, del canvi climàtic i dels últims desastres naturals que hi ha hagut al món, de l'última gran nevada... i també de Déu. Ell -creient- va fer broma quan vam recordar les oracions del conseller Baltasar a la Moreneta per a què plogués: "hi va resar, i no va parar de ploure... ¡sort que hi va anar! Si no, encara hi seríem"... Què diu del seu doble i el "minimolina"? "És d'aquelles coses que t'has d'acostumar i deixar... Quan ets conegut, has de renunciar a una part de tu, perquè ets dels altres... No es pot comparar en ser pare, però s'hi assembla. Santa paciència! Ep! Però que consti que no m'agrada, eh! Les coses com són... El que passa és que els funciona i no m'acaben de matar... Per mi, quan pugui, li poso arsènic...". Amb un somriure.
Us la deixo tot seguit, sencera i tal com va sortir publicada al Newsuic.
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D’una pel·lícula, fàcilment recordem la banda sonora que l’ambienta. La del temps a TVC, també és d’aquestes: un “tirururí...” i, abans, una empresa petrolífera que ens l’oferia... Ser home del temps és ser un dels personatges més vistos dins d’un dels programes de màxima audiència de la televisió a les nostres terres. En Tomàs Molina (47), físic i periodista, hi porta més de vint anys parlant-nos del que farà...: un pronòstic que “respon a una equació molt complexa, amb moltes variables meteorològiques que depenen unes de les altres...”. Fa pocs dies el vam tenir a la UIC, per inaugurar el Taller Vertical, i parlar-nos de climatologia i del seu paper d’home del temps.
Què és millor, un periodista científic o un científic periodista?
El que cal és voler fer bé la tasca que fas... Quan un fa ciència i societat ha de fer concessions per les dues bandes: has de poder simplificar, però també cal ser rigorós. És un equilibri necessari per comunicar: la gent t’ha d’entendre si no, no hi ha comunicació... És com una “digestió” prèvia: mirar de fer-se entendre, sense renunciar a nomenar coses que, d’entrada, poden semblar més complicades, com ara parlar de les “línies isòbares”.
Això és el que fa que sigueu tan vistos?
Sí i no. A mi em sembla que a TV3, a més de fer un programa d’informació, hem fet un espai amb el que la gent s’identifica, i a nosaltres ens relaciona amb ella... De vegades dic que el nostre secret és el “veus?!”
...
Si avui surts al carrer, i notes que fa fred: “ui, quina fresqueta aquest matí!”... i després poses la tele, i l’home del temps de torn et diu: “quina fred ha fet aquest matí!”... “Veus?!”: et sents reafirmat en allò que tu has vist... Crec que ho aconseguim bastant perquè tenim contacte amb gairebé tothom.
Però de vegades no s’encerta...
Pot ser, efectivament, que no s’encerti del tot, però això no vol dir fallar. El temps és una evolució de moltes coses. Si el mapa s’equivoca, m’equivocaré jo, perquè nosaltres interpretem el que diu el mapa. Si no ho tenim clar, ho compartirem amb tu; i si s’apropa un pont o vacances et deixarem clar que no ho tenim clar, i t’ho ensenyarem i t’explicarem perquè pot passar això o allò altre. És el que jo en dic la “responsabilitat del pronòstic”: el socialitzem. Així, o donem quelcom perquè s'entengui el perquè de la pluja del matí o de la tarda, o la gent tendeix a oblidar-ho.
En quin percentatge d’encert ens movem?
Si hagués d’encertar el temps de tot arreu en concret, et diria que mai, però les prediccions que fem entre avui i demà estan molt per sobre del 90% d’encert; lògicament, a mesura que passen els dies, aquest percentatge disminueix, però només el sisè dia ens movem per l’ordre d’un 60%... De fet, ara s’encerta més el sisè dia que quan jo vaig entrar s’encertava el demà passat.
És entretingut ser home del temps a Catalunya?
És bastant entretingut: aquí passen força coses. També tenim grans tempestes, tornados; fortes nevades; pluges gairebé monsòniques, amb més de 400 litres per metre quadrat en alguns indrets... Molt de temps fa sol, però desgraciadament encara ens morim per la meteorologia. Òbviament no són fenòmens tan potents com poden tenir als Estats Units, però a l’hora de la veritat, t’és igual si ha estat un tornado gran o petit el que t’ha destrossat la casa, no?
Durant la nevada del passat març sí que hi vau estar força, d'entretinguts...
Sí; era una nevada que es va pronosticar... Potser ens vam equivocar una mica en la cota, que vam dir 200 metres i va acabar a zero... però amb aquests número, són coses que et pots esperar. El problema és que després de tot se'n fa molta controvèrsia política. Però és que a tot arreu, quan neva i no n'estem acostumats, hi ha ko's. I aquí, hi ha una espècie de mania de "nuevos ricos" de que tot és culpa del govern, i no crec que sigui així. Si les carreteres estan col·lapsades, vindran a netejar-ho, però si hi ha cotxes, serà més complicat...
Encara que ja no ens empaiti la sequera, seguim tenint problema de l’aigua?
Es repetirà. No és sols una qüestió de si plou o no... L’aigua és un recurs cada vegada més demandat, perquè som més gent. A Barcelona, durant els mesos de sequera de fa un any, vam aconseguir baixar la mitja a 100 litres per persona i dia, quan l’habitual ronda els 150. Ja no es podia reduir més! Calen noves infraestructures de l’aigua, i aquest és el paper, per exemple, de les dessalinitzadores, però que, d’altra banda, són tremendament cares: d’on sortirà l’energia que necessiten, aleshores? En el fons és un replantejament de la nostra manera de funcionar. Avui tenim la sensació de que tot és màgic, i cal tornar a pensar si ho necessito realment, no si m’ho puc pagar...
Això ens porta a parlar, també, del canvi climàtic; existeix, realment?
Sí: és una realitat que està passant, però no ens ho hem de prendre com un cataclisme, sinó com una realitat a la que ens hem d’adaptar, i ja està. La terra s'ha escalfat, i això fa que canviïn els entorns: avui tenim el mosquit tigre, i abans no n’hi havia; ens hem acostumat a sentir el crit estrident del lloro, enmig de l’eixample: abans era impensable... I d'altres indrets històricament més freds com Polònia o Noruega acaben sent més turístics a l'estiu perquè ni hi fa fred, ni l'aigua del mar tampoc no és molt freda: hi ha més oferta turística. És un fet. Com que també és un fet que totes les estacions que tinguin la cota baixa per sota els 1600-1800 metres, ja no tenen futur.
De vegades, però, pot semblar massa exagerat, com Una verdad incómoda...
El documental d’Al Gore va portar una cosa al debat mundial, i això no és gens trivial. Que tothom en parli, ja és molt: crec que sí es mereixia un premi Nobel... És veritat o mentida? La pujada dels nivells dels oceans és molt probable; de fet, ja està passant en alguns indrets. Per nosaltres potser no és important, però per algunes illes sí... És difícil posar d’acord a tot el món: hi ha molts de lobbies, controvèrsies, punts de vistes diferents... de tot; però la realitat és la realitat: hi ha escalfament i el món està canviant. És bo o és dolent? Tant li fa. D’aquí a trenta anys no seré com als 45. Et faràs gran... vulguis o no vulguis; per tant, hauràs de fer una vida que t'hi permeti arribar. Serà millor o pitjor? M’és igual. M’hi hauré d’adaptar, això sí.
Entrevista a Tomas Molina
A vueltas con un "hombre del tiempo"
Barça y belleza...
Posted by jaumefv in barça, barcelona, césar luis menotti, futbol, Iniesta, messi, otros, pep guardiola, real madrid on domingo, 5 de diciembre de 2010
Hace un tiempo, cuando el Barça ganó la Champions en Roma y Guardiola se mostraba como el mejor entrenador que ha tenido el equipo en mucho tiempo (aún le faltaban unas cuantas copas más para ganar esa temporada), nadie negaba el arte que salía del juego del F.C. Barcelona. Entonces, publicamos un artículo en el Newsuic del profesor de la UIC Ignasi de Bofarull. No obstante yo, como redactor jefe, tuve que recortarlo porque no entraba entero. Hoy, pocos días después de ese fantástico 5 a 0 contra el Madrid, en el Nou Camp, he pensado que era un buen momento para publicarlo entero. Pienso que explica muy bien cómo es el juego del Barça: deporte y belleza...
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Para empezar debo decir que estoy fascinado por el Barça. He perdido la distancia y mis consideraciones pueden ser más las de un seducido hooligan ante el televisor que las de un analista distante y prudente. También es verdad que como el cronista andan muchos más por ahí sedientos de fútbol celestial para expresarme con las palabras del ensayista y novelista Luis Racionero.
Y es se ha hablado del fútbol como espectáculo, como fenómeno de masas, como símbolo de enfrentamientos tribales, sin embargo poco habíamos oído hablar del fútbol como una obra de arte hecha de inteligencia, armonía y proporción. Tras la final de Roma y después de conseguir tres copas en una misma temporada vale la pena seguir de cerca este cambio. Al Barcelona se le ha identificado con el auténtico fútbol, aquel deporte lleno de audacia que ataca y ataca de un modo creativo frente a otro fútbol más de contención y confiado al músculo. El Barcelona destaca frente a un fútbol basado en la fuerza y, en una palabra, más llamado a la destrucción. Una destrucción que sabrá encontrar un resquicio en un contragolpe para, rácano, conseguir un gol decisivo con poco riesgo. El Barcelona ha ido por otros derroteros, ha proporcionado felicidad a sus aficionados y a los que no lo eran y ha inclinado a los seguidores de otros equipos y a periodistas de otras latitudes a descubrir en el Barcelona belleza y arte. Tras la final de Roma y repasando la prensa de la capital de España y también la británica, nada sospechosas ambas de mirar al Barça con percepciones de supporter, se encuentra ese juicio unánime: El Daily Mirror señala que el “United jugó como hipnotizado por la belleza creativa del Barça…”. The Times observa que el “Barça elevó este deporte al arte más sublime”. El Marca dice simplemente “este equipo es una obra de arte” y el otro diario deportivo madrileño, el As, es aún más contundente: “Pues sí, la perfección existe”, refiriéndose al Barça de la final de Roma.
Dicen que este modo de jugar va a hacer ganar al fútbol en general frente al no-fútbol de patadón y tente tieso, físico y de cerrojo. César Luis Menotti señala, desde Argentina, “que ganando el Barça ganamos todos los que amamos al futbol”. También otros comentaristas señalan que este Barcelona va a hacer escuela, va a marcar un modelo de gestión, una forma de trabajar la cantera. Y ahí nos encontramos con los siguientes peldaños: el papel de la Masía, la apuesta holandesa de las últimas dos décadas y la personalidad del entrenador Pep Guardiola.
La Masía ya no puede pasar desapercibida como escuela de fútbol y también de humanidad. Los expertos señalan que los jóvenes que pasan por la Masía aprenden a ser técnicos futbolistas del tiki-taka pero también personas. Si nos acercamos a Iniesta, Xavi, Messi parece que no estamos ante petulantes futbolistas que nadan en el lujo, la prepotencia y la frivolidad. Ni desde luego son jugadores de choque: ¿son quizá artistas? Parece claro que desde el lejano Milla hasta los Xavi y Iniesta de hoy hablamos de “peloteros”, tal como se señala en el argot futbolístico, que siguen la línea iniciada por Cruyff, seguida por Van Gaal, Rijkaard y confirmada por otro alumno de la Masía y de la línea holandesa: Pep Guardiola. Llegar a Guardiola supone empezar a constatar que esta belleza no se improvisa, que no es una inspiración de jugadores tocados por las musas. Que no es azar. No; tras este Barça está Guardiola, un maestro exigente que habla de esfuerzo, humildad y fe en la victoria. Un maestro en sentido clásico, un maestro que educa y lleva a la excelencia a sus alumnos. Que sabe sacar lo mejor de ellos, de cada uno, conociéndoles y haciéndeles mejorar: no hay más que ver los manteos de que fue objeto por parte de sus “alumnos”. Este Barça cree en sí mismo, y, de la mano de su entrenador, verdadero coach en sentido psicológico, crece en solidaridad y espíritu de equipo. “Si el Barça piensa, el público sonríe” afirma Guardiola. Si el Barça crea, me gustaría añadir, el público es feliz con la obra de arte, con la belleza, que nace en el terreno de juego. Pero no me hagan caso: estoy enajenado de tanta felicidad.
Barça y belleza...
El Papa, il portavoce y la ambigüedad...
Posted by jaumefv in benedicto xvi, comunicación, dolor, entrevistas, joaquín navarro-valls, jóvenes, juan pablo II, santidad on martes, 13 de julio de 2010

Salieron a relucir muchas anécdotas del día a día de Navarro-Valls con el Papa. Sobre todo con Juan Pablo II. Y también cosas del trabajo como portavoce vaticano. Sobre la claridad del Santo Padre en una época de ambigüedad, su feeling con los jóvenes, su humor, su seriedad, su laboriosidad...
Joaquín Navarro-Valls ha sido un hombre cuyo paso por la historia -"vivía la historia cuando la historia estaba dándose"- le ha hecho una persona madura y reflexiva. Cuando tuvo que anunciar que el Papa estaba muriendo, me sorpendió gratamente cómo todos los medios hablaron de él: de su profesionalidad, de su elegancia, de su siempre estar dispuesto a lo que quisieran preguntarle...
Pues bien, a ese hombre tuve ocasión de entrevistar y os dejo la versión completa de Mundo Cristiano y la de Newsuic, en pdf, al final. Ya me diréis qué os parece.
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Fue la sombra del Papa durante más de veinte años. Médico por vocación, allá por el año 70, se trasladó a Roma para tener un año sabático; y –como le ocurre a quien no puede estarse cruzado de brazos– ejerció de periodista –su segunda carrera–, como corresponsal de ABC. Lo que nunca imaginó es que acabaría siendo su profesión… Fue la sombra y la voz… En esos años postconciliares, la Iglesia estaba convulsa. “El Papa era –y es– portador de un universo de valores que había que saber transmitir” y no se hacía; o no como los tiempos pedían. Cuando le propusieron ser director de la Sala Stampa dudó aceptarlo. Era entonces presidente de la Asociación de Prensa Extranjera en Roma y el futuro le cambiaba por completo. Cuando preguntó si podía decir que “no”, le respondieron: “a un Papa no se le dice que ‘no’”.
Joaquín Navarro-Valls (Cartagena, 1936), nombrado Doctor Honoris Causa por la Universitat Internacional de Catalunya, el pasado 6 de mayo, es un hombre con un corazón de metal. Como el bronce; se funde cuando se le acerca el calor. Señor, elegante. Serio y divertido a la vez. Duro y difícil de descubrir su interioridad pero frágil: es lo que tiene ese estar quasi in oculto detrás de un santo cargado de personalidad. Por eso, cuando le preguntaron sobre su estado de ánimo ante la inminente muerte de Juan Pablo II, le faltó esa voz que fue del Papa. Reservado para mostrar sus sentimientos, y siempre dispuesto a luchar de sol a sol para ser un buen profesional, en ese momento tenía que decir que su amigo Karol Wojtyła estaba falleciendo. Y la pregunta de su colega… sencillamente le pudo: “Nunca había visto al Papa igual”. Fue su respuesta.
¿Que si éramos amigos?… ¿Qué es la amistad? ¿La mutua confianza? ¿Tener cosas en común? Desde este punto de vista, creo que no hay duda… Con toda la distancia y con todo el respeto que le tenía, estuvimos mucho tiempo juntos. En la salud y en la enfermedad; en el trabajo y en los viajes; en los momentos difíciles y en otros de más tranquilidad… Pero sobretodo por la propia generosidad de Juan Pablo II, que abría las puertas de su amistad y de sus reflexiones personales más íntimas. Si a eso se le quiere llamar amistad, pues sí: éramos muy amigos.
¿Le mostraba su afecto?
Sí, ¡claro! Por mencionar un ejemplo: mi padre enfermó gravemente y tuve la suerte de poder venir de Roma porque no había nada urgente en el trabajo, y estuve con él los dos últimos días. Cuando falleció, volvía yo de de la clínica, con mi madre y, al entrar en casa, sonó el teléfono. Lo descuelgo: “Come sta la mamma?” ¡Era el mismísimo Papa! “Bien, Santo Padre; triste, pero con fuerza. –Bueno; vamos a rezar juntos por ella…”
La sorpresa de su madre no debió ser pequeña…
No, claro…: “¿El Papa!”… Lo que más me impresionó fue cómo, con las veintiocho mil cosas que tendría el Papa en la cabeza, supiera que mi padre acababa de fallecer y consiguiera el teléfono y llamara en ese preciso instante.
¿Conocemos poco a Juan Pablo II?
Era una personalidad tan rica que no es fácil conocerla toda… Se ha escrito, pero queda mucho por decir. Por ejemplo, ¿era un hombre que decidía rápidamente, o digería las cosas durante años? Era más bien reflexivo… Lo que acabó llamándose la “jornada del perdón”, en el jubileo del año 2000, era un tema que estaba en su cabeza desde hacía seis años. Lo pensó, estudió los pros y los contras, lo rezó…
Algunos pensarían que la prensa lo podría aprovechar para atacar a la Iglesia, ¿no?
Sí, algunos pensaban así. Otros, le decían que sí, se podría hacer, pero después de un estudio exhaustivo de aquello por lo que se pedía perdón; otros no estaban nada convencidos… El Papa lo fue madurando y al final, lo hizo.
¿Cuál fue la respuesta?
No sólo se valoró y apreció mucho –tanto desde dentro el cristianismo, como desde fuera–, sino que con el tiempo hubo una reacción en cadena: países, instituciones de todo tipo…, que pedían perdón; a menudo no a Dios, porque no eran creyentes, sino a sus antepasados a los que supuestamente habían ofendido. Aquél acto tuvo mucho valor porque fue un Papa quien inició algo así.
¿Qué fue lo que más le impresionó de Juan Pablo II?
Era un hombre de extraordinario buen humor. No lo abandonó nunca, hasta el momento de su muerte. La mayor parte de fotografías, filmaciones… que conservamos de él proceden de actos públicos, misas…; no son la mejor ocasión para mostrar toda su capacidad de buen humor. Había que verlo estando con él horas y horas, un día y otro, y en muchísimas otras circunstancias.
¿Era, esto, parte de su santidad?
Así, a simple vista, podría parecer que estar de buen humor forma parte de la peculiaridad de la persona… Pero a mí me parece que es una constante en la vida de los santos. A los 16 años es casi obligatorio tener buen humor: es como parte de la biología; a los 40, cuando hay algún problema profesional, un roce con la mujer, el hijo que me sale un poco rana…; entonces, es más difícil. Pero a los 80, mantener el mismo buen humor que cuando se es joven, teniendo el peso que tenía el Papa entonces, con todos los males que padecía… eso no podía proceder más que de alguien que se sabía creado por Dios –que no es fruto del ocaso, por tanto–, y esa convicción le daba un sentido muy optimista de la vida, algo que, por otro lado, es muy propio del cristiano y concretamente de las personas santas.
A veces se decía que, en sus últimos años de vida, el Papa exhibía demasiado sus achaques…
No creo que el Papa exhibiera nada, lo que pasa es que no estaba dispuesto a que sus límites le impidieran realizar lo que tenía que hacer. En una ocasión, alguien le dijo: “Santo Padre, estoy muy preocupado por la salud del Papa –Yo también estoy muy preocupado por la salud del Papa”, le respondió… Es decir, era plenamente consciente de los límites físicos que se le iban imponiendo, pero no reaccionaba con momentos de rebeldía interior, sino que los incorporaba a su misión pontifical. Y ya está.
Recuerdo una vez, en una de sus últimas apariciones desde la ventana de su habitación, que hizo un gesto con la mano, como quejándose…
Por decirlo todo: antes de salir por la ventana –yo estaba también con él–, podía decir alguna palabra. Así, claro: fiado que podría hablar algo, de repente se encuentra con que no podía. Se quedó bloqueado… De ahí ese gesto de contrariedad: “¡pero si hace cinco minutos pude decir algo!”.
¿Santo súbito?
No puedo decir que me haya sorprendido la rapidez con la que está yendo todo su proceso. Como tampoco me sorprendió que antes de que se comenzara se recibieran miles de mensajes que pedían una manifestación pública de la santidad de Juan Pablo II; también de personas que no eran ni católicas ni siquiera cristianas. Hubo la percepción virtualmente unánime de que había cumplido con su proyecto, por decirlo de algún modo. Al menos yo lo interpreto así: la santidad no es un capricho; no es una “santificación”, sino la certificación de que la persona en cuestión ha realizado en su vida el proyecto por el que había sido creado.
Un proyecto que le llevaría a quedar exhausto…
Sí. Había algunos días que acababa humanamente que ya no podía más. Y descansaba mucho menos de lo que habría sido necesario y conveniente para su salud… Algunas veces, cogíamos un coche don Estanislao, el Papa y yo, salíamos por una puerta lateral y…
¿Se escapaban?
Bueno, si quiere llamarlo así… Queríamos que descansara. Nos íbamos a un pequeño lugar no lejos de Roma, dormíamos ahí, y al día siguiente esquiábamos dos o tres horas… No se enteraba nadie más que las tres o cuatro personas que tenían que saberlo, y nos volvíamos a casa. Eso sí: yo me ponía de los nervios por medio del caos circulatorio de Roma, en un coche con el Papa, parando en todos los semáforos: “¡Dios mío! Con el Papa aquí, ¡verdaderamente esto es una página de la historia…!”.
¿No pasó nunca nada?
No, nunca, gracias a Dios. En excursiones por la montaña, a veces le reconocían, y le paraban: un niño en la cola del telesilla, una pareja que, en perfecto alemán entabló una conversación de unos minutos con él, en la frontera con Austria… Todo con perfecta naturalidad.
Ya se ve que, el suyo, era un trabajo muy variado…
Sí, la verdad; y ha sido un trabajo apasionante. Muy intenso, pero apasionante y extraordinario. Profesional y personalmente. Estaba conociendo la historia, mientras la vivía y eso es algo impagable.
¿Por qué cree que Juan Pablo II se fijó en un hombre que, al fin y al cabo, no dejaba de ser un periodista más?
No lo sé. Ni lo sé, ni nunca se lo pregunté. Cuando me llamaron al despacho para decirme que el Papa quería comer conmigo, yo no me lo creía: pedí a mi secretaria que comprobara si era cierto. Y cuando el Santo Padre me lo propuso, dudé aceptarlo; y una vez que lo hice me di cuenta de que tenía que cambiar mis preferencias, mis prioridades… Entonces pensaba que era un trabajo fundamentalmente dirigido a la prensa y a los periodistas, pero enseguida me di cuenta de que no era así: era un trabajo para la opinión pública mundial. Tenía que dedicar mucho tiempo, pensando que cuando me levantaba, en Oriente hacía rato que se habían levantado y, cuando nos acostábamos, más allá del Atlántico tenían varias horas de trabajo por delante. Además, no se trataba de cambiar un sistema comunicativo, sino que en el fondo había que modificar una mentalidad ¡de siglos!
¿Y el Papa le entendió?
“Santo Padre –le dije–, ¿usted quiere, de verdad, que se mejore la comunicación del universo de valores humanos y cristianos de los que hoy el Papa y la Iglesia son portadores? –Sí, exactamente. –Pues entonces hay que cambiar bastantes cabezas… no las personas, sino los modos”. Lo comprendía perfectamente. No podíamos ir pensando que lo mejor es que nos dejaran en paz y que, al menos, pudiéramos hacer. Este es un ideal que, por lo menos yo, no comparto. Había que ser muy transparente.
¿No le vino nunca el pensamiento de “ya no puedo más”?
¡Muchas veces! A veces llegaba a un cansancio, no sólo físico, sino psíquico, por decirlo de algún modo… No sé si el Papa también –a una escala distinta– se lo habría planteado alguna vez… Cuando esto se le presenta a una persona, lo que necesita es un descanso, de al menos 24 horas: caminar, leer… lo que sea. En alguna ocasión le planteé que había que ir pensando en mi relevo, y él me respondía con el mismo tono de humor de siempre: “mmm…; interesante que el doctor Navarro me diga que hay que pensarlo…: recuérdemelo dentro de cinco años”. Y así, ¡hasta tres veces!
¿Por qué cree que ha sido un Papa tan apreciado? ¿Mediático?
El truco de la buena comunicación está en tener algo que decir, y saberlo decir como hay que hacerlo. Juan Pablo II ha hablado muy claro en una época de ambigüedad, y eso era lo que atraía. No fue el Papa de la imagen, sino la persona que decía una cosa muy seria, en un momento preciso que era necesario que lo dijera; y además, lo decía muy bien.
“Muy bien”, porque sabía transmitirlo…
Porque sabía transmitirlo y se ponía, en cada preciso momento, en la mente de quien le escuchaba. El tono de su magisterio era este: muy distinto cuando estaba con los jóvenes que cuando hablaba en la ONU o en Jerusalén, o en la mezquita de Damasco. Juan Pablo II no es que animara a los jóvenes, sino que les decía: “vosotros podéis ser mejores de lo que los demás os dicen que podéis ser. Vosotros sois muy superiores a todas las hipótesis sobre vosotros mismos y que la cultura os está mostrando”. “Sois muy superiores”: aquél lenguaje daba de lleno en la gente que lo escuchaba. Y, evidentemente, no todos eran católicos o cristianos en esas grandes concentraciones mundiales.
¿Se daba cuenta, el Papa, de la figura histórica en la que se convertía?
No lo sé; aunque lo cierto es que no se fijaba en eso. Su mente estaba tan focalizada en que tenía que hacer lo que creía que Dios le pedía, que los hechos históricos, la figura histórica, lo que de eso iba a quedar… eran consideraciones que no interferían. Pero, efectivamente, este Papa ha tenido un papel muy importante en la historia del siglo XX; hoy día, no hay historiador del mundo que no acepte y vea, valore y estudie con atención lo que ha significado su figura.
También ha trabajado casi dos años con Benedicto XVI: ¿hay mucha diferencia?
Las comparaciones son muy arriesgadas… Intelectualmente, hasta cierto punto, el Papa actual es una persona irrepetible. Cada uno es como es, con unas diferencias inmensas; pero, a la vez, no podemos olvidar que Benedicto XVI, siendo cardenal, fue el primer colaborador que Karol Wojtyła llamó a Roma; que varias veces, cuando Ratzinger cumplió 75 años, pidió al Papa dejarlo marchar a Múnich, donde quería dedicar lo que él decía los últimos años de su vida, a leer y estudiar, y no lo dejaba irse. Además, Benedicto XVI es el Papa de toda la historia de la Iglesia que con más biografía a sus espaldas llegó a la sede de Pedro; de campos extraordinarios que van desde la teología ética a la cultura general… Y todo eso no significa que uno no sea polaco y el otro alemán, eso está claro…
Ha sido, usted, un hombre privilegiado
Bueno, Dios ha querido que así fueran las cosas… Ahora yo he vuelto a mi primer amor profesional. Tenía las baterías ya un poco descargadas y ahora las estoy cargando y he vuelto a la medicina, aunque en realidad no lo había abandonado del todo en estos años… Ahora, miro atrás y veo todo lo que he vivido y me parece increíble. Y no me cabe otra opción que agradecer esta posibilidad que ha habido en mi vida.
Entrevista a Joaquin Navarro-Valls
El Papa, il portavoce y la ambigüedad...






